«Me sorprendió mucho», responde con humildad Josep Bagur Corominas (Maó, 1960) cuando se le pregunta por el hecho de haber sido el artista elegido este año por el Consell dentro del programa de reconocimiento a figuras relevantes del arte contemporáneo.
El pintor protagoniza una retrospectiva que atesora un valor especial si se tiene en cuenta que se trata de un creador que no se ha prodigado demasiado, pese a su intensa producción, en exposiciones individuales. La primera fue en la sala de cultura de Sa Nostra en 1995 y la que esta sábado se inaugura en El Roser de Ciutadella, bajo el título de «Josep Bagur. Humanisme i Resiliència», será la tercera en su currículum.
Reconoce que, a pesar de que ocasiones no le han faltado, nunca ha tenido mucho afán de exponer en galerías o salas, «siempre he querido ir por libre». Apunta también como una de las causas que nunca tuvo mucho stock para exponer: «Mientras iba haciendo cuadros, se me iban de las manos». Es por ello que, más allá del homenaje que representa, la exposición tiene un valor especial como una retrospectiva integrada por 59 piezas, una ocasión única para disfrutar de su prolífica y variada trayectoria.
Una historia de amor al arte que comenzó a coger cuerpo con un joven Josep aficionado a leer cómics. «Tuve la suerte de que mis padres tenían una papelería librería. Lo más cercano que tenía a una imagen dibujada eran aquellos trabajos», rememora. Y así, con «un escaloncito» de ese negocio por mesa y el suelo «por silla», el joven artista comenzó a realizar sus primeras obras.
La semilla de una carrera que podríamos definir como muy variada. Explica al respecto el comisario de la muestra, Carles Jiménez, que Bagur «es un pintor atípico porque nunca se ha dedicado a un estilo concreto, ha transitado entre varios. Lo que define su obra de una manera especial es el carácter y la fortaleza muy expresiva de su pintura». Una marca de la que se ha servido para hacer valer «un mensaje muy humanista; su pincelada tiene mucho valor, pero también hay un gran simbolismo», añade.
Estamos ante un artista que ha sabido dialogar con el legado pictórico clásico y contemporáneo, siempre adaptándose a las circunstancias por su progresiva pérdida de visión, afección que ha marcado los últimos años de su carrera. La nueva muestra abarca un arco temporal desde la década de los 70 hasta el año 2003, aproximadamente, y está organizada a través de las grandes temáticas que han marcado su trayectoria. Así, en un Roser con paneles pintados de negro de fondo, lucen las secciones «Talaòtic», «Tauromàquies», «Classes populars», «Refugiats» y «Cristianisme», además de un espacio reservado para los retratos.
El arte ha sido todo y más para Bagur. «Me lo pasaba muy bien pintando. Para mí era como tener orgasmos mentales, que es algo alucinante. Perdía la noción del tiempo, no sabía si llovía o hacía sol, me encerraba y me pasaba horas trabajando». Habla en pasado porque, por desgracia, sus limitaciones físicas ya no le permiten seguir creando. «Me he tenido que mentalizar mucho en ese sentido», explica, y reconoce que no solo echa de menos el acto de pintar, de crear, sino también el «no poder disfrutar de los grandes museos y de los grandes artistas (...) No sabes lo que daría en estos momentos, ni te lo puedes imaginar, por disfrutar de nuevo de un cuadro de Goya», uno de sus grandes referentes. «Considero que Velázquez es el mejor pintor técnico que ha habido en la historia, pero Goya es el mejor artista», sentencia.
Recuerdos de infancia y juventud durante la etapa estudiantil, años 60-70 del siglo pasado, al evocar aquella entonces archiconocida papelería de "Ca na Mode", en la emblemática calle Dr. Orfila de Mahón, regentada por los padres del pintor Bagur, excelentes personas todos ellos por cierto, donde los chavales de la época nos surtíamos del pertinente material de escritura y dibujo, tebeos, recortables, cromos, revistas y demás. También cabe recordar otros entrañables establecimientos del ramo frecuentados por mi y por el resto de mi generación en aquellos ya lejanos tiempos: Ca'n Vanrell, Ca'n Dafne, el estanco del Sr. Adame junto al Trianon, Librería Pauma, Argos, Librería Católica, y posiblemente alguno más que ahora no recuerdo.