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Entrevista

Marga Sánchez Romero, arqueóloga: «La historia es más diversa e interesante de lo que se nos ha dicho»

La catedrática de prehistoria y divulgadora presenta el miércoles en el Museu de Menorca su último libro «Lo que el cuerpo nos cuenta»

La arqueóloga visita el Museu de Menorca este miércoles | Foto: MIGUEL ANGEL MOLINA

| Maó |

Siguiendo la línea de su anterior trabajo, «Prehistorias de mujeres», la arqueóloga Margarita Sánchez Romero (Madrid, 1971) da un nuevo paso con la publicación de «Lo que el cuerpo nos cuenta», que lleva por subtítulo «Un recorrido físico y político de las mujeres desde la prehistoria hasta hoy». Libro del que hablará este miércoles (19.30 horas) en el Museu de Menorca.

¿De dónde surge la necesidad por escribir esta obra?

—Cuando se me propone escribirlo, como arqueóloga que se dedica a la sociedad de la prehistoria, que no tiene textos escritos, me pongo a pensar en cuáles son los elementos, las evidencias arqueológicas que puedo usar para hablar de las sociedades del presente, porque a mí me interesa mucho la contemporaneidad. Realmente, la observación del cuerpo, tanto en el presente como en el pasado, nos lo cuenta todo de quiénes somos. Quería seguir explorando cómo, en el caso de las mujeres, esa mirada sobre nuestros cuerpos ha seguido sirviendo para sostener desigualdades, para que nos veamos de una manera, se ha utilizado para actuar políticamente sobre nosotras. Por eso decidí escribirlo.

¿Por qué los cuerpos de mujeres han sido tradicionalmente menos estudiados?

—El discurso que se hace en el XIX, en el que se sitúa como el epicentro de la historia a un hombre adulto, occidental, blanco, el que vemos en los museos, hace que todo lo demás desaparezca, se diluya o se opaque. Y en el caso de las mujeres, lo que nos ha pasado es que cuando se ha mirado a nuestro cuerpo, se ha hecho solo desde el punto de vista de la maternidad o la sexualidad. Entonces, no hemos explorado suficientemente lo que nos cuentan el cuerpo de las mujeres.

¿Qué cree que puede aportar su libro a lectores no especializados en arqueología?

—Yo creo mucho en la divulgación científica. Todo el mundo que hace ciencia debería ocupar parte de su tiempo en hacer divulgación porque es el último paso de la investigación. La mayoría de la investigación en este país se hace con recursos públicos y, por tanto, yo tengo que responder ante ese esfuerzo que hace la ciudadanía para que yo pueda hacer ciencia. Es cierto que no todo el mundo tiene que hacer el mismo tipo de divulgación.

¿A qué se refiere?

—A que hay muchas formas de hacerlo: conferencias, el libro, escribir un guion de la tele, hacer un hilo de X... Cada cual tiene que encontrar la suya. Pero sí que creo que es necesario y obligatorio que hagamos esa divulgación. Y más en mi caso, porque yo estoy contando cosas que lo que intentan es desmontar ideas preconcebidas que no tienen ningún conocimiento científico detrás y que, sin embargo, todavía nos siguen afectando. Y además, he de buscar la forma de hacerlo, de traducir ese lenguaje científico en un lenguaje que todo el mundo pueda entender, porque yo nunca escribo para gente que sepa de prehistoria. Esa gente ya lee otras cosas. No es bajar el nivel de lo que se cuenta, se trata de traducir la información científica para que todo el mundo sepa y vea la forma en la que creo que puedo transformar o ayudar a transformar y a cambiar las sociedades. Que al fin y al cabo es lo que se pretende cuando se hace ciencia, mejorar la vida de las personas.

A modo de resumen, para todas estas personas que no somos expertos en arqueología, ¿cuál es esa idea central que le gusta a ti transmitir?

—Sobre la prehistoria me gusta contar que es mucho más diversa y mucho más interesante de lo que se nos ha dicho. Se da muy poquita prehistoria en primaria y en secundaria. Y luego estamos muy mediatizados por lo que vemos en la series de televisión o en la literatura de ficción. Tenemos una idea de la prehistoria muy simple y a mí me gusta hacer entender a la gente que es muy compleja, muy diversa, que podemos aprender muchas cosas porque podemos entender otras formas de afrontar los conflictos y los problemas.

¿La ficción juega muy en contra?

—Algunas veces sí. Yo soy una gran lectora, pero no me gusta leer novela que esté inspirada en la prehistoria porque estoy constantemente viendo los errores que se cometen. Muchas veces se confunde la ficción con el conocimiento científico. Pero existe ese término medio, que es la divulgación. Hay que utilizar esos recursos que en muchas ocasiones tenemos en la ficción, pero desde el punto de vista científico. En algunas ocasiones, y sobre todo hablando de mujeres y de prehistoria, es verdad que la ficción a nosotras no nos ha hecho ningún favor.

Forma parte de Past Women, un proyecto que da visibilidad a las líneas de investigación que se vinculan al estudio de la cultura material de las mujeres. ¿Qué rol juegan las arqueólogas en transformar esas interpretaciones históricas?

—Cada vez más importante. Es verdad que durante mucho tiempo ha habido muy pocas mujeres arqueólogas, aunque ahora estamos empezando a descubrir a muchas, pero es cierto que ha habido pocas y encima se han invisibilizado. Y ahora somos un buen número de mujeres que además estamos interesadas en ver la prehistoria y la arqueología desde otro punto de vista. Queremos que se conozca el trabajo de las mujeres, que se conozcan las experiencias porque son igual de importantes que las de los hombres, al fin y al cabo, todo son experiencias humanas. Estamos muy interesadas en eso, pero también en que esto transforme la propia disciplina, que seamos capaces de interesarnos por otros temas, de hacer otro tipo de arqueología.

¿Qué nuevos proyectos o áreas de investigación le apasionan en la arqueología contemporánea?

—Sigo trabajando en la misma línea, pero es verdad que en los últimos años tenemos todo lo que se relaciona con la bioarqueología, que es esta capacidad de conocimiento de los cuerpos que no hemos tenido prácticamente nunca, porque ahora podemos utilizar de manera mucho más sencilla el ADN. Es verdad que esas metodologías nos ayudan mucho, pero nos ayudan mucho a contestar nuevas preguntas, porque si seguimos preguntando lo mismo al registro arqueológico, a la evidencia arqueológica, y damos por sabidas o por entendidas cosas sin hacer esas analíticas, no nos sirven de nada. O sea, que lo más importante que tenemos que hacer es nuevas preguntas. A mí me gustará siempre seguir indagando en esa variabilidad del comportamiento humano. Es decir, que toda la gama de blancos y negros que hemos visto en la prehistoria empiece a llenarse de matices. Los comportamientos no son iguales en todas las sociedades prehistóricas, igual que no lo son en el presente.

1 comentario

Viriato Viriato | Hace un mes

«La historia es más diversa e interesante de lo que se nos ha dicho» Pues no sé lo que te habrían explicado a ti en la universidad... Pero para el resto de la gente interesada en estos temas, entre los que me incluyo, sabemos perfectamente y desde siempre que la Historia es por supuesto muy diversa, interesantísima y apasionante. Menuda lumbrera, Deu meu....

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