Desde hace unos años, cada 9 de febrero, Delên comparte en redes la canción «400 milles, 17 nusos, 24 hores». Un tema, incluido en su álbum Bonanova (2012), cuyo título hacía referencia a la distancia y el tiempo de viaje que tenía que recorrer en 1910, desde Marsella a Argel, el buque «Général Chanzy», así como la velocidad a la que viajaba al pasar por la costa norte de Menorca, en la zona de Punta Nati, donde naufragó tal día como hoy hace 116 años. El detalle tiene que ver con lo profundo que caló en la Isla una catástrofe que en su día fue noticia mundial, con el fallecimiento de 156 personas y un único superviviente, Marcel Baudez, y la huella que con el paso del tiempo ha dejado en la cultura menorquina.
Y es que no hace falta que el aniversario sea redondo, como cuando en 2010 se cumplió el centenario del naufragio, para que la memoria del «Chanzy» sea recordada. Relata Quim Torres, del dúo musical conformado junto a Len Mesquida, que conocía la historia vagamente, pero que cuando cayó en sus manos un «Quadern de Folklore» se adentró en ella con profundidad coincidiendo con una etapa creativa. «De allí salió una canción oscura, pero también alegre y con un toque mediterráneo», interpretada con el acompañamiento de Pau Marquès al chelo evocando el crujido de la madera del buque.
Conocerán seguramente la canción quienes hayan leído «Chanzy», novela de Santiago Coll que parte de los hechos reales para luego tirar de ficción y en la que figura un enlace a la canción de Delên como acompañamiento. Uno de los muchos libros en los que aparece el naufragio, en ocasiones en un contexto más documental y en otro más artístico. En este último campo se puede enmarcar «Marcel», relato con el que Laura Bañón ganó en 2001 el premio de narración corta Illa de Menorca. «Cuando era pequeña, mi abuelo me contaba esa historia, y siempre la tuve muy presente por lo que me impactó. Quedé fascinada por el hecho de que hubiera un superviviente», rememora.
Como consecuencia de aquel premio, la periodista fue llamada por el entonces director de «Es Diari», Bosco Marquès, para iniciar una carrera que llevó hasta el puesto de redactora jefa de Cultura. Con la perspectiva del tiempo, recuerda con cariño una obra con un componente de ficción. El naufragio «fue un acontecimiento que impactó mucho a la ciudad», relata, y prueba de ello es lo presente que está en la memoria colectiva.
Libros hay unos cuantos, como «El naufragio del Général Chanzy. Memoria de las víctimas», del historiador Antoni Camps Extremera», de corte más documental, además de los trabajos sobre naufragios firmados por Alfonso Buenaventura; o «Sobrevivir al Chanzy», de Ramón Atienza, un texto más novelesco. También hay algún título inédito, como «La última singladura», con documentación recopilada por Jaume Vivó y Miquel Àngel Mir, autor este último que custodiaba toda la información del «Chanzy» como heredero del cónsul de Francia. Aquel fue un proyecto editorial que no llegó a buen puerto.
Pero el eco del «Chanzy» va más allá de la música y las letras, también ha inspirado cuadros y maquetas, como los trabajos realizados por Antoni Pico, un gran conocedor del mundo náutico quien, además, en 1982 produjo un documental de 18 minutos, locutado por el periodista Pere Bagur, que narraba los hechos y que en 2010 se proyectó en el marco del 100 aniversario, efeméride que se celebró con una exposición en la sala El Roser comisariada por el profesor y gestor cultural Sergi Cleofé.
Este último es otro claro ejemplo del poder del eco de la historia del «Chanzy». Rememora que cuando tenía unos diez años, siempre que visitaba a su abuela le llamaba mucho la atención un libro de su biblioteca, «Naufragios y accidentes marítimos ocurridos en las costas de Menorca», de Deseado Mercadal. Allí se topó con una historia que le cautivó y le condujo a ser un experto en ese hecho histórico, del que justamente hablará mañana en una conferencia en Can Saura (19.30 horas). Preguntado sobre por qué el naufragio ha calado tan hondo en la cultura popular, responde que por el «boca a boca, es una historia que a nivel familiar se cuenta, y luego a través de los homenajes y las publicaciones se ha ido agrandando».
La historia dio incluso para una obra de teatro que se estrenó en 2010 en el Principal de Maó con Lluís Marco, Pep Anton Muñoz y Emilio Gutiérrez Caba. ¿Y la posibilidad de dar el salto a la gran pantalla? Cleofé lo tiene claro: «Siempre lo he dicho, no sé cómo es que nadie se ha atrevido a hacer una película, porque es una historia conocida a nivel mundial». Tiempo al tiempo.