Confiesa el músico menorquín Kiev Portella que el concierto para piano y orquesta número dos de Rachmaninov es uno de los repertorios clásicos más exigentes que existen. «No todo el mundo se atreve», asegura. Relata que, aunque ahora es más fácil encontrar intérpretes de esa pieza, hace un par de décadas se podían contar con los dedos de la mano los músicos que se atrevían con la partitura del afamado compositor ruso. Un reto al que él se ha enfrentado en dos ocasiones tras aceptar la propuesta recibida por Fernando Marina al frente de orquesta mallorquina Acadèmia 1830. Un «exigente concierto» que repetirán este domingo en el Teatre des Born (20 horas) en el marco del acto institucional de El Dia de las Illes Balears.
«Es un concierto que pide mucha energía, no te deja respirar ni un momento y exige una gran concentración mental», resume el pianista, que pese a su dilatada trayectoria nunca antes había actuado en el emblemático teatro de Ciutadella. Escenario que tuvo la oportunidad de pisar hace unas semanas para la primera prueba de sonido: «Tiene una buena acústica, muy cómoda», relata, aunque es consciente de que la sonoridad puede variar cuando el público esté presente. Lo que es casi seguro es que Portella debutará en el Born con un sold out, ya que ayer por la tarde solo quedaba disponible una entrada del aforo.
Portella reside desde hace años fuera de la Isla, pero nunca ha perdido el contacto con el público local. El concierto de este domingo no será el único del año en Menorca, avanza el artista, quien no esconde la presión que supone actuar en casa: «Tocar para la gente que te ha visto crecer siempre impone más».
En este caso afronta además el reto de abordar una pieza de Rachmaninov de la que no existe constancia de que se haya interpretado antes en la Isla. Una partitura «maravillosa» firmada «por uno de los mejores pianistas y compositores de la historia», obra que tal y como recuerda el menorquín nació tras la depresión sufrida por el fracaso de su primera sinfonía.
Rachmaninov protagonizará el arranque de un concierto que en su segunda parte contará con la Sinfonía número 2 de Brahms a cargo de la orquesta mallorquina. Dos piezas de corte romántico que dialogan muy bien dentro del repertorio», concluye Portella.
Un gran reto sin duda para este pianista mahonés ejecutar esta magna composición del genial romanticista ruso. Una obra de enorme intensidad emocional que entraña mucha dificultad técnica tanto para el instrumento solista como para la orquesta y director. El segundo movimiento Adagio es especialmente emotivo y su conclusión resulta en un poderosísimo clímax de sensibilidad musical y armónica indescriptible, casi místico. El leitmotiv de ese maravilloso segundo movimiento, se ha utilizado muchas veces en el cine y también la cantante Celine Dion hizo una versión con letra basada en esa partitura. Felicitaciones pues al bueno de Kiev por abordar este sublime concierto. Esperemos que esa formación orquestal esté inspirada, porque les hará mucha falta para estar a la mínima altura de su exigencia.