Olivia Delcán y Macarena Regueiro tienen muchas cosas en común. Son artistas, también amigas, y se da la casualidad de que estrenaron sus primeros proyectos teatrales como creadoras («About last night» y «Fumarolas», respectivamente) el mismo año (2019) y en el mismo escenario, el del Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Ambas se admiran mutuamente, por lo que pensaron que sería interesante compartir un proyecto y este ha cobrado vida en Menorca a través de una residencia artística de Es Far Cultural.
El título es «Todo está bien» y se ha ‘cocinado’ en tres etapas diferentes (septiembre y noviembre de 2025 y el pasado febrero). El proceso de creación, reconoce la menorquina Olivia Delcán, ha sido «a la inversa». Sin una idea de partida clara sobre la mesa, la primera fase fue ponerse a leer, por separado, a diferentes autores. «Una actividad que utilizamos como motor», continúa Regueiro, «para ponernos a escribir nosotras mismas y después leernos, ver qué mundo en común podíamos sacar». Así surgieron provechosas conversaciones sobre temas como el trabajo, la resistencia, la precariedad, la rutina «y el cansancio que nos generaba, a nosotras como artistas, el reto que supone levantar piezas desde la precariedad, porque el teatro está ahora mismo en un momento un poco complicado», explica Delcán.
Enlazando unas ideas con otras, el camino les condujo a «El mito de Sísifo» de Albert Camus, lugar desde el que comenzaron a construir una historia pensada para ser interpretada por ellas mismas. Si el premio Nobel hablaba de un hombre condenado a repetir eternamente el mismo trabajo, empujar una piedra montaña arriba para verla caer una y otra vez, en «Todo está bien» dos mujeres van todos los días a trabajar a una cantera. Allí repiten las mismas acciones día tras día como un mantra y durante el descanso comen un bocadillo y charlan.
Relatan las autoras del texto que, en un inicio, parece que la rutina les hace felices, sin embargo, sus conversaciones las abruman. «Quizás darse cuenta de lo absurda que es la vida, aceptar su destino con resignación, sea lo único que las libere», sostienen las creadoras, quienes recuerdan aquello que decía Camus de «hay que imaginarse a Sísifo feliz».
«Todo está bien» bebe de Camus, además de otros autores como Carver, Annie Ernaux, Wyslava o Szymbroska, pero se puede decir que el tono de la pieza está muy marcado también por el entorno insular en el que ha cobrado forma. «La obra está muy impregnada del ritmo y el espacio de Menorca», apunta Regueiro. Y es que el proceso de creación ha sido bastante inmersivo, con visitas a Líthica donde han tocado las rocas con sus propias manos y donde un cantero les enseñó a extraer la piedra del suelo. «Una experiencia increíble», rememora Delcán.
La otra conexión menorquina llega de la mano de la plástica escénica que firma Nuria Román. Ella es la encargada de recrear en el escenario una cantera de marés, un lugar que «funciona como metáfora del absurdo camusiano: extraer piedra para seguir extrayendo». Una propuesta que cobra vida a través de una instalación de Román con rocas que cuelgan pendientes de un hilo.
Ensayo abierto
Diseño, texto e interpretación se presentaron por primera vez ante el público a finales del pasado mes en el Teatre de Fornells, el mismo espacio donde han desarrollado la residencia artística. Un trabajo, recuerdan Delcán y Regueiro, que se encuentra todavía en proceso de creación, abierto a encontrar un mensaje final, que de momento apunta «a la necesidad de aprender a vivir».
«El ensayo abierto nos fue muy útil para avanzar hacia la siguiente etapa, que es conseguir un estreno y seguir construyendo en esa dirección», explica Delcán, quien valora mucho también el hecho de haber podido compartir, a través de un coloquio, las sensaciones que la propuesta ha generado en el público.