A medio camino entre la performance y la autoficción, Andrea Jiménez plantea en «Casting Lear» un espacio para reflexionar sobre cuestiones como la paternidad, el amor y el perdón con la obra de Shakespeare en mente. Una producción que está a punto de cumplir dos años de su estreno pero que, aupada por los premios y la respuesta del público, sigue girando. Una original propuesta que este sábado (20.30 horas) aterriza en el Teatre des Born como título estrella de una temporada marcada por el protagonismo del arte dramático.
«Casting Lear» se ha convertido en uno de los montajes escénicos más singulares de los últimos años y ello se debe en gran parte a que Jiménez, autora del texto, intérprete y codirectora, improvisa cada función con un actor diferente, con el que no ha ensayado previamente, y cuya identidad el público descubre en el momento de llegar al teatro. El casting forma así parte del propio espectáculo, poniéndose a las órdenes de la creadora.
«Mi padre es Lear, pero nunca ha entrado en un teatro. Yo soy Cordelia. Y soy directora de teatro. Como ella, voy a buscar a Lear, voy a atreverme a mirarlo y voy a intentar perdonar. Y lo voy a hacer desde un escenario. Cada noche, un actor distinto será Lear, será mi padre, será un posible padre, uno que sí quiera sentarse en un teatro a conversar», explica la autora en un texto promocional.
Así, «Casting Lear» toma forma como una pieza que mezcla el teatro clásico con el autobiográfico en un montaje que juega a desmontar a Shakespeare con una mirada contemporánea. Una propuesta, sostiene Jiménez, que pretende funcionar «como una puerta abierta para pensar cómo nos relacionamos con nuestros padres, los biológicos, pero también los metafóricos, incluido el mismo Shakespeare».
Licenciada en Derecho, Jiménez cambió de rumbo hacia las artes escénicas con un posgrado en la London School of Performing Arts. En 2012 cofundó en la capital inglesa la compañía Teatro en Vilo», un proyecto afincado posteriormente en Madrid con el que comenzó a fusionar el teatro, la danza y la performance para explorar tanto temas sociales como personales. «Combinando irreverencia, humor e investigación y una constante renovación del lenguaje escénico y estético, su trabajo busca generar encuentros improbables que nos ayuden a desentrañar el mundo que vivimos», enfatizan desde el equipo responsable del montaje.