Antes de hacerse famoso en el mundo audiovisual como guionista de uno de los mayores éxitos de la plataforma Netflix, la película «El Hoyo» y su secuela, David Desola se había labrado una prolífica y notable carrera como autor teatral. Y entre sus obras más famosas figura «Almacenados», estrenada en 2003 y que ahora vuelve a salir a escena, adaptada al catalán, bajo el título de «Al magatzem», de la mano de una producción menorquina en la que colaboran Xàfec Teatre y Mô Teatre. La puesta de largo del montaje tendrá lugar el 13 de agosto en el Teatre des Born, pero antes, el 31 de este mes (19.30 horas), habrá un preestreno en la Sala Multifuncional de Es Mercadal.
El propio Desola reconoce, tal y como ha explicado en redes sociales, que estamos ante su obra «más exitosa», ya que lleva más de 20 años representándose no solo en España, sino también en diferentes países de Europa y América Latina. El autor, que el año pasado fue noticia también por rodar en la Isla la película «El padre de todos nosotros», está encantado de que la obra que tantas alegrías le ha dado se estrene «en la que ahora es mi casa desde hace un lustro».
El montaje está dirigido por Lalo García, artista más ligado desde siempre al campo audiovisual, que ha tocado desde otros enfoques el mundo del arte dramático pero que se estrena en la dirección de un texto teatral con «Al magatzem» con dos actores locales a sus órdenes, Jordi Odrí y Joan Taltavull.
Una metáfora
En un viejo y obsoleto almacén, dos trabajadores que no podrían ser más diferentes comparten unos días. Un empleado veterano, el señor Esparrall (Odrí), que lleva toda una vida ejecutando una tarea tan mecánica como inútil, recibe la llegada del joven Nin (Taltavull), recién contratado para sustituirlo. A medida que conviven en aquel espacio vacío, se abre entre ellos un juego de espejos.
Esa es la historia de una obra en la que el espacio que habitan los protagonistas aparece como metáfora de un sistema laboral vacío de sentido. Un planteamiento en el que «el absurdo», explica García, juega un papel muy relevante, un elemento que a su juicio conduce «a una obra crítica, una comedia satírica que resulta muy interesante». Todo en el marco de un espacio en el que, con una escenografía tirando a minimalista, aparentemente nunca ocurre nada, pero que se convierte en un lugar de reflexión sobre temas como el trabajo, la rutina o la alienación laboral.
«El almacén es el espejo donde se reflejan unos modelos sociales involuntariamente cómicos y, al mismo tiempo, profundamente absurdos. Modelos que, lejos de extinguirse como parecía, regresan disfrazados de modernidad tecnológica, renovados solo en la superficie, pero aferrados con más fuerza que nunca a las doctrinas que los sostienen. Ante este regreso de lo rancio, no nos queda otra opción que el rechazo mediante este texto crítico y rotundo», explica el director de la obra.
Desola escribió esta pieza a principios de los años 2000 y con ella ganó el Premio Hermanos Machado de Teatro. Un texto que ha hecho una carrera especialmente destacada en México, donde más allá de en los escenarios ha tenido éxito en la gran pantalla gracias a una adaptación cinematográfica, que dirigida por Jack Zagha Kababie obtuvo tres premios Ariel, entre ellos el de mejor guion adaptado.En España, con José Sacristán como protagonista, se convirtió en una obra de referencia del teatro contemporáneo español.