J. Carlos Ortego
Sin crítica no hay debate y sin debate la pomposa convocatoria del pleno de ayer carece de sentido. La crítica ha de venir de la oposición, cuya portavoz empieza hablar cuando ha transcurrido más de hora y media de narcotizantes discursos del presidente y sus palmeros, los portavoces de los dos grupos de gobierno, el PSOE, con seis consellers, y PSM-Verds, una consellera con dos partidos.
El formato, como todo en política, no es inocente. Cuanto más tiempo consumen unos, menos queda para el otro. Y el mismo derecho se da al partido con un sólo escaño que al de seis, el PP. El pleno así no es un debate, es una mascarada de papeles predefinidos y estudiados que arrincona a quien más debe hablar.
Si de verdad quieren conocer y debatir la realidad de Menorca, lleven a ciudadanos a la sala, una muestra representativa de esa sociedad en cuyo nombre hablan y que sean ellos quienes expongan y pregunten. La fórmula del "Tengo una pregunta para usted" podría hacer fortuna también en las instituciones, con educación y respeto pero con contundencia, cara a cara, en vivo y en directo. Sería una manera eficaz de acercar la política a la calle y al ciudadano a sus instituciones.
Como no caerá esa breva, he aquí algunas preguntas que la democracia directa habría llevado al salón de Marc Pons y su equipo:
¿Por qué se sigue demorando la variante de Ferreries, cuyo inicio se ha anunciado más veces que el Apocalipsis?
¿Cree el señor conseller que es sostenible una carretera general del siglo XX en el nuevo milenio?
Siguen hablando de modelo turístico y de que se han duplicado los recursos de promoción, ¿cuánto tiempo han perdido en crear ese modelo? ¿Saben adónde vamos? ¿Cree el PSM-Verds realmente en el turismo? ¿Se puede hablar serenamente sobre la conveniencia de algún campo de golf? ¿Por qué se apremiaba al Govern de Matas sobre el traspaso de promoción y ahora se conforman con que llegue en 2011? ¿Por qué siguen anunciando la entrada del sector empresarial en la Fundació Destí en vez de hacerlo de una vez?
La rebelión del campo en la reciente feria de Alaior ha puesto al descubierto que algo falla, ¿qué expectativas reales tiene este sector? ¿Se puede optar a alguna ayuda al margen del contrato agrario de la reserva de la biosfera?
Se va a crear un centro de interpretación de la reserva de la biosfera con siete millones de euros que Madrid ha prometido, ¿Es justo que la reserva de la biosfera sirva ahora de excusa para pagar a funcionarios y políticos, para aumentar el gasto corriente, en vez de financiar la actividad agraria que tanto ha contribuido a modelar la imagen de la Isla?
Junto a la carretera Maó-Sant Lluís se está construyendo una cárcel, presuntamente sostenible, ¿qué piensa el señor presidente de esta infraestructura y de su ubicación? Dado el carácter insular del servicio ¿se ha debatido ese emplazamiento en la comisión de alcaldes?
El personal anda mosca con tanto director insular y empleos de confianza ¿puede explicar el señor presidente el cometido, el sueldo y una jornada laboral de, por ejemplo, el director insular de proyectos?
Para nada de esto hubo respuesta ni la habrá presumiblemente en futuros debates de esta naturaleza. La ausencia de Joana Barceló y Pepe Seguí eliminó además las pequeñas gotas de picante e ironía socarrona que dejaban sus intervenciones.
Marc Pons no abusó de las palabras de moda, sostenibilidad (la pronunció cuatro veces en su primera intervención) y cohesión social (5) pero se balancea en un discurso flácido, en el columpio del eslogan, "avanzamos, siempre, a favor de la gente" fue la frase feliz con la que remató su discurso.