Isaac Pons de Rosa Ciutadella
Pasa la Navidad y llega la Nochevieja, una celebración para la que los menorquines cuentan con numerosas alternativas. A algunos la crisis no les supondrá cambios en su modo de pasar la última noche del año, a otros les obligará a modificar sus hábitos y quedarse a cenar en casa, y aquellos que ya lo celebraban en la intimidad deberán o no reducir los costes que supone la velada en función de sus posibilidades.
Desde el Mercat de Ciutadella, carniceros y pescaderos coinciden en señalar que para fin de año la gente acostumbra a salir más a cenar fuera de casa, por lo que las ventas tanto de carnes como de pescados y mariscos se alejan mucho de las que se han producido para la cena de Nochebuena o las comidas de Navidad y San Esteban.
Bajada de precios
En "sa Plaça", los precios están claramente condicionados por los tiempos que corren. Se aprecia especialmente en las pescaderías, donde se han reducido bastante. Ejemplo de ello son los camarones, que han bajado de 70 a 50 euros el kilo, o las gambas, que han pasado de entre 60 y 50 euros a los 40 euros. Caso aparte son los moluscos como las almejas o navajas, que se mantienen a unos precios similares a los del año pasado, en torno a los 20 euros por cada kilogramo.
También los carniceros se han visto obligados a ajustar los precios de sus productos. Es el caso de la pierna de cordero que ronda los 9 euros el kilo, la paletilla que está en 11 euros, o las "costelletes" que llegan a los 14 euros. Igual pasa con la ternera, que puede costar alrededor de 12 euros si se trata de carne de primera o unos 8 euros si es de segunda. En cuanto a aves, el pollo se puede adquirir a unos 3 euros el quilo.
El menú
La crisis está influyendo en la elección de los productos por parte de los consumidores. Así, el pollo es una opción que ha tomado fuerza, aunque lo más demandado sigue siendo el cordero, la lechona o el pavo. "Hemos tenido que ajustar los precios al máximo, pero aun así se nota que la gente opta más por cenar fuera de casa o comprar la comida hecha", afirma uno de los carniceros de Ciutadella, Nicolau Anglada, mientras que Jaume Pérez asegura que "hay un abismo entre lo que es Navidad y Fin de Año, la gente cocina menos en Nochevieja".
En el caso de los productos de mar, los compradores se decantan más por mariscos como los camarones y las gambas, calamares para hacer rellenos, rape para cocinarlo a la marinera o moluscos como mejillones o almejas. Así lo explican Mari Medina y Maria Bosch, pescaderas en la ciudad de Ponent, quienes inciden en que "la gente viene al mercado a buscar productos frescos de calidad".
Tanto carniceros como pescaderos coinciden en que los clientes se llevan menos cantidad que otros años debido a la crisis.
Fuera de casa
Salir a cenar a un restaurante o un hotel es una alternativa a la que recurren muchos ciudadanos para celebrar la Nochevieja. Son muchos los establecimientos que ofrecen sus mejores menús para esta celebración. Haciendo un pequeño análisis se aprecian coincidencias en cuanto a los precios. La gran mayoría de los locales consultados han situado su oferta entorno a los 100 euros el cubierto. Es el caso de estab lecimientos como el Club Marítimo de Maó, el Club Nàutic de Ciutadella, el Hostal Jeni de Mercadal, el Casino de Sant Climent o el Hotel Port Ciutadella. Otros restaurantes ofrecen sus servicios para fin de año a precios más reducidos, como es el caso del Club Nàutic des Castell (55 euros), mientras que en otros casos la oferta puede alcanzar los 140 euros por persona. Es el caso de La Minerva de Maó.
Los menús ofrecen servicios que dan un valor añadido a la oferta, como pueden ser actuaciones musicales en directo, barra libre, el cotillón o incluso servicio de minibús para evitar el uso del coche particular.
En cuanto al número de menús que servirán los restaurantes, hay para todos los gustos. En unos casos se están confirmado los peores augurios, con un número de mesas inferior al de la Nochevieja de 2008. En cambio, otros establecimientos han visto superadas las previsiones más pesimistas, con más reservas de las esperadas, lo que demuestra que, a veces, los resultados son imprevisibles.