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El dilema de monseñor Piris

Casi dos años después de su nombramiento, el obispo de Lleida asiste al enconamiento de un conflicto que parecía estar en vías de solución

| Maó |

A un mes de que se cumplan dos años de su nombramiento como obispo de Lleida, con sencillez y valiéndose de una expresión muy de su tierra- "estic més fart que Mahoma de la cansalà"- monseñor Joan Piris reconoce su hartazgo por el litigio sobre las obras de arte sacro que enfrenta desde 1998 a las diócesis de Barbastro Monzón y Lleida.

"Me impide entregarme a la labor pastoral, es como si cada día encendieses la tele y vieses luces pero no imágenes", manifiesta el prelado de la diócesis ilerdense a modo de explicación sobre ese hastío del que se han hecho eco los medios de comunicación, hasta el punto de recoger que se plantea dimitir.

"Han convertido en titular una frase que puse entre paréntesis, olvidando lo sustancial del escrito", asegura quien fuera obispo de Menorca entre 2001 y 2008, en referencia a una carta elaborada por él con el objetivo de aportar su visión sobre una cuestión por la que, según cree, está siendo objeto de un "linchamiento público", habida cuenta el gran número de informaciones que aparecen, sobre todo, en Cataluña y Aragón.

No obstante, monseñor Piris está viviendo el litigio con resignación, pero fortalecido por su fe y por las muestras de cariño que le está llegando de distintos puntos, entre ellos Menorca, donde las noticias que llegan de la Península no han pasado inadvertidas entre quienes lo aprecian tras su paso por la diócesis.

"Este asunto está haciendo daño a gente buena que ha estado hermanada durante siglos", remarca el obispo, para quien ha sido una sorpresa el giro que ha tomado un litigio que parecía estar en vías de solución cuando aceptó servir en esa diócesis en 2008. Como también lo ha sido que diferentes medios accediesen al contenido de la carta.

En este sentido, en declaraciones a EFE, la diócesis de Lleida lamentaba ayer esta circunstancia. Un portavoz del obispado de Lleida explicó ayer que esta carta se envió "con absoluta confianza e intimidad" al resto de obispos. "No nos parece correcto que se haya hecho pública una carta dirigida a los obispos de forma fraterna y personalísima. Alguien, no sabemos quién, ha roto ese nivel de confianza y esa discreción", señaló el portavoz.

Monseñor Piris - quien recuerda que no ha devuelto las obras porque la Generalitat le ha denegado el permiso para hacerlo- está a la espera de lo que resuelva la jurisdicción civil. Es consciente de que la cosa se alargará. "Sea cual sea la decisión, unos u otros la impugnarán, con lo que esta situación se prolongará", concluye.

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