La Volta a Menorca en BTT sigue batiendo récords. La del sábado fue la etapa número 16 en sus seis años de historia, lo que a una media de 65 kilómetros por ruta supone que ayer se sobrepasaron los 1.000 kilómetros de recorrido. Una cifra nada desdeñable y que visto el éxito de participación a buen seguro seguirá creciendo durante mucho tiempo.
En torno a las 18 horas entraba el pelotón de cabeza en la Plaça del Born tras cerca de cinco horas y media de pedaleo y aproximadamente unos 50 minutos más tarde del horario más rápido previsto por la organización. Según relataron algunos de los ciclistas del grupo (cerca de un centenar) que primero cruzó la meta, ello se debió en gran parte a que se paró cerca de media hora en la zona del Barranc d'Algendar para realizar un reagrupamiento.
A mediodía Ciutadella ya vivía un gran ambiente festivo y muy colorido, mientras muchos deportistas apuraban para dar los últimos retoques a sus bicicletas. Fue a las 12.30 cuando la alcaldesa de la ciudad, Pilar Carbonero, acompañada por el concejal del área de Deportes, Antoni Anglada, cortaban la cinta inaugurando la cita deportiva.
La prueba está siendo de nuevo un gran éxito de participación (600 inscritos, más otros 60 ciclistas guía), y como ejemplo se puede decir que entre el primero y el último participante que tomaron la salida transcurrieron nada más y nada menos que tres minutos y 10 segundos, o lo que es lo mismo, lo que duró la archiconocida canción "Applejack", de The Triangles, ese grupo australiano que ha gozado de tanto protagonismo durante este verano en todas las fiestas de la Isla.
Así comenzó una etapa que se puede decir que transcurrió con cierta normalidad, aunque no exenta de pequeños percances, como es lógico. Entre el grupo que primero cruzó la línea de meta se encontraba uno de los más expertos del pelotón, el ciutadellenc Biel Cardona, quien ha tomado la salida en todas las ediciones celebradas hasta la fecha. El ciclista señaló al término de la prueba que ésta se había desarrollado con normalidad y destacó que fue "tan divertida como siempre". Otros participantes coincidieron en definir el tramo entre el Camí de Son Saura y Son Morro por el Camí de Cavalls como el más duro de la ruta por culpa de las piedras en el camino, lo que hace sufrir los brazos más de la cuenta. Las condiciones de humedad propiciaron también más calambres de lo normal.
Sin incidentes graves
Sin embargo, hubo quienes corrieron peor suerte, como Alberto Valencia, quien tuvo que abandonar tras sufrir una caída transcurridos los primeros 20 kilómetros. Valencia, que ya había participado hace años en una prueba similar en Formentera, decidió continuar este fin de semana con la aventura menorquina, a la que según reconoce regresará el año que viene "para completar las tres etapas". Sobre la dureza del trazado, calificado por la organización como de dificultad media-alta, el ciclista señaló que algunos de los tramos "eran muy técnicos". Según informó el departamento de prensa de la prueba, no hubo accidentes graves, aunque sí se trasladó a un herido leve al Mateu Orfila para recibir unos puntos de sutura tras caer en el Camí Real de Ferreries.
La lluvia amenaza
Una de las notas positivas fue que a pesar de que las previsiones meteorológicas anunciaban probabilidades de lluvia, al final no cayó ni una gota, lo que ayudó en gran medida a que la prueba luciera más. No obstante, para hoy la Agencia Estatal de Meteorología anuncia un 70 por ciento de probabilidades de que llueva durante algún momento del día, mientras que para mañana el porcentaje de posibles precipitaciones asciende hasta el 90 por ciento. Precisamente ése es uno de los temas que más preocupaba ayer en el seno del pelotón, ya que el barro puede elevar mucho la dificultad de las etapas restantes.