Can Faustino debe ser la puerta de entrada para un turismo de lujo en Menorca. Así lo considera Laurent Morel, uno de los socios del grupo Mare Terra, promotores de la conversión del palacio señorial del centre de Ciutadella en un hotel de entre cuatro y cinco estrellas.
Actualmente, el proyecto aún avanza en el plano administrativo mientras que sus promotores siguen retocando algunos aspectos de los planos que transformarán los 1.800 metros cuadrados de vivienda en un hotel con 23 habitaciones.
Entre las paredes del palacio, Morel explica que la disposición del palacio es prácticamente perfecta para su conversión en hotel. Su intención es aprovechar las espectaculares vistas sobre el puerto de Ciutadella para aumentar el encanto de la construcción. El patio que da a Sa Muradeta albergará una piscina y elementos suficientes para albergar pequeños conciertos, y en lo más alto del edificio, una torre permitirá una vista de 360 grados sobre Ciutadella.
"Es el proyecto perfecto para iniciar nuestro camino", asegura Morel. De hecho, el hotel de Can Faustino (cuyo nombre aún no está decidido) es la primera iniciativa del grupo inversor francés Mare Terra, la unión de diferentes empresarios y ejecutivos franceses procedentes de sectores como la moda, internet, el turismo o los negocios inmobiliarios, con un mismo denominador común: el gusto por la naturaleza, por la cultura y el respeto por el medio ambiente.
¿Por qué un grupo de franceses escoge Menorca para su primer proyecto? La respuesta, comenta Morel, es fácil. La Isla tiene un potencial tremendo para turistas que se decanten por la educación, el respeto al medio ambiente y la pasión por la naturaleza. Si a esto le añadimos el hecho que Morel conocía la Isla por su pasión por los veleros y los caballos, la combinación es perfecta.
Así, cuando supieron de la existencia de Can Faustino, se pusieron manos a la obra para hacer de este proyecto su punto de partida. "Queremos hacer las cosas muy bien, pues este hotel se convertirá en nuestra imagen, en nuestra bandera", asegura.
Si estos inversores se arriesgan con un proyecto como el de Can Faustino es porque creen firmemente que existe un público que lo reclama. "Hay una generación de personas, sobre todo de entre 30 y 40 años, que no quieren pasar sus vacaciones en un gran hotel mirando la tele y yendo a la playa. Es gente que busca algo más, disfrutar de la naturaleza, de paseos por el casco antiguo de Ciutadella y de un servicio de calidad y personalizado. Es lo que yo llamo el lujo con los pies descalzos, disfrutar de la naturaleza pura. Y para esta gente, faltan instalaciones en Menorca", dice.
Aún es pronto para hablar de plazos, pero si todo va bien, comenta el inversor francés, las obras podrían comenzar en octubre. Si esto sucede, y las cosas siguen yendo muy bien, lo ideal sería poder abrir el establecimiento en Sant Joan de 2013, pero esto sería, de momento, lo deseable, no lo planificado.
Morel declina hablar de cifras económicas del proyecto, y prefiere centrarse en "la calidad del servicio que vamos a ofrecer y la calidad de los puestos de trabajo que crearemos, entre 12 y 15". De entrada, los planes de este grupo francés es abrir el hotel de abril a octubre. ¿Ampliar este período? "No es algo que dependa de nosotros, sino del transporte aéreo. No podemos tener abierto un establecimiento hotelero si los visitantes no pueden llegar hasta la Isla. Nosotros nos centraremos en hacer las cosas muy bien para que la gente tenga ganas de venir", contesta el inversor.
Preguntado sobre si este proyecto puede servir para aumentar el turismo francés que recala en la Isla, actualmente minoritario, Morel cree que sí, pero matiza que "hay visitantes galos en Menorca, pero les gusta pasar desapercibidos, buscan la tranquilidad y la discreción. Les gusta el mar, los caballos, el casco antiguo de Ciutadella, y creen que hace falta una mayor oferta de alto nivel".
¿Más proyectos?
El de Can Faustino es actualmente el único proyecto en firme de estos franceses. Su mente ahora, confiesan, está totalmente centrada en conseguir una iniciativa casi perfecta, única, en que las cosas salgan muy bien. A partir de aquí, no cierran la puerta a otras posibles inversiones, pero sin especificar y aclarando que, a día de hoy, no hay nada concreto.
Eso sí, insisten en su amor por la naturaleza y en su respeto por el medio ambiente, y en este sentido Laurent Morel explica que Mare Terra tiene dos áreas de actuación. La primera, y por la que han empezado, la restauración y recuperación de casas antiguas y señoriales con encanto.
La segunda, proyectos respetuosos con el medio ambiente, mediante hoteles que sean "inofensivos para su entorno, en construcciones ya existentes". Esta es la filosofía, pero de momento, este segundo objetivo no tiene iniciativa concreta para llevarla a la práctica en Menorca. De momento.