El Hospital Mateu Orfila vivió ayer una de las movilizaciones más multitudinarias contra los sucesivos ajustes que afectan a la sanidad pública, medidas que para los sindicatos son recortes que conducen a la privatización del sistema, las últimas, mediante el plan para el equilibrio económico sanitario que prevé ahorrar 95 millones de euros y comprende, entre otras acciones, el cierre de dos centros hospitalarios en Mallorca.
Alrededor de 150 personas, entre médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios, reclamaron la dimisión del gerente del IB-Salut en Menorca, José Luis Gallego, a las puertas de su despacho, en el 'Mateu Orfila', durante la protesta llevada a cabo en la mañana de ayer y convocada por los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO), UGT, SAE, SATSE y el Sindicato Médico de Balears.
La manifestación, respaldada por los diferentes colectivos que conforman la plantilla sanitaria, comenzó en la entrada del hospital y continuó por el aparcamiento para dirigirse hasta la zona de Urgencias y entrar en el complejo.
Los trabajadores recorrieron en silencio la planta baja y se dirigieron al primer piso, donde está la oficina del gerente, a quien entregaron un documento en el que se recoge el malestar de los profesionales de la sanidad por las medidas anunciadas por el Govern.
Fue el momento de mayor tensión de la concentración, ya que el gerente salió a recibir al representante de CCOO, Juan Andrés Bernabeu, pero sus explicaciones, justificando el plan del Ejecutivo balear, no convencieron a los profesionales que se agolpaban en el pasillo, que empezaron a lanzar gritos de "por dignidad, dimisión, dimisión", contra el responsable del Área de Salud de Menorca.
Entre el personal que secundó la protesta se extendía la indignación por lo que el propio Sindicato Médico de Balears califica en su web de "paquetazo de amputaciones dictadas contra el personal sanitario y diplomado, sobre cuyas condiciones sociolaborales se están cebando enconadamente desde junio de 2010".
"Es una privatización descarada, nos lo están cargando todo a nosotros, recortes y más recortes", afirmaba ayer una de las participantes en la movilización. Otro de los trabajadores criticó que las listas de espera para las intervenciones quirúrgicas han pasado de 150 días a 400, a lo que se suma el pago por las ambulancias y la renovación de las tarjetas sanitarias.
Gallego asegura que no hay medidas drásticas sino eficientes
El gerente del IB-Salut en Menorca, José Luis Gallego, negó ayer que hubiera recortes en la sanidad insular y añadió que las medidas del Govern "no son drásticas sino eficientes".
Señaló que no habrá cierre de centros de salud, sino "un cambio de horario por razones de eficiencia en la gestión, pero siguen las mismas horas de consulta".
Para Gallego las medidas "no son drásticas sino eficientes" y "no tiene sentido" que personal contratado para realizar suplencias se transforme en plantilla fija.
Negó asimismo la acusación sindical de que hayan aumentado las listas de espera, y aseguró que el decreto de garantía de demora incluye tres procedimientos "que son para nosotros las prótesis de cadera, la rodilla y la catarata" en los que el periodo de lista de espera "está estable e incluso se ha rebajado un poco".
"Hay patologías que están fuera del decreto de garantía, que no son graves ni afectan a la vida del paciente", matizó Gallego, y que pueden presentar más demora.
El gerente señaló que no tomará medidas contra los trabajadores, pese a que "no estaba informado" de la protesta, para la que, recordó, "hay que pedir los permisos reglamentarios".
Según el responsable del IB-Salut en Menorca, no se espera que haya ningún cierre de centros en la Isla, y sobre la reorganización de la atención en Mallorca no quiso opinar, alegando no tener competencias sobre la política sanitaria de Balears. "Yo sigo las directrices de mi consellera", afirmó.