El segundo 'jaleo' de las fiestas patronales de Maó se cerró ayer con un total de 28 asistencias por parte de la Cruz Roja, la mayoría contusiones provocadas por golpes o pisadas de los caballos, así como pequeñas heridas y arañazos, alergias -al polvo o a los propios equinos-, e intoxicaciones etílicas.
Tres de los heridos requirieron ser trasladados al Hospital Mateu Orfila para su observación, uno de ellos con una fuerte contusión en el tórax.
El equipo de Cruz Roja estuvo formado por una UVI móvil con un médico, una enfermera y un técnico, tres ambulancias básicas, cada una con un técnico especialista, y un equipo de veinte voluntarios.
Las fiestas se desarrollaron con normalidad y tranquilas, según el balance que realizaron desde el puesto avanzado de Cruz Roja al cierre de esta edición.