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Más de 35 millones de euros de inversión pública en infraestructuras sin uso

La mayoría son equipamientos hídricos mal proyectados que impiden su correcto funcionamiento

Entrada de las instalaciones de la depuradora de Binidalí

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Las arcas públicas han invertido en los últimos años alrededor de 35,5 millones de euros en infraestructuras que todavía hoy siguen sin estrenarse. Muchas de ellas están relacionadas con la gestión de los recursos hídricos, como la construcción de depuradoras, potabilizadoras y la polémica desaladora de Ciutadella.

También hay que tener en cuenta los 9 millones invertidos entre Can Saura y Es Born, dos proyectos culturales que parecen lejos de hacerse realidad, además de obras de alcantarillado en Addaia y Llucmaçanes.

La desaladora de Ciutadella es la obra más importante, puesto que hasta la fecha ha requerido una inversión pública de 20 millones de euros. El proyecto no contempló la conexión con la red de suministro municipal por lo que sigue sin dar servicio seis años después de haberse finalizado la construcción. Hacer llegar el agua a los ciudadanos tiene un coste aproximado de entre 4 y 5 millones de euros. No obstante, esta infraestructura podría acarrear todavía 11 millones más de gasto si la antigua concesionaria, Acciona, decide reclamar este dinero que tiene pendiente. El coste total podría ascender, por tanto, hasta los 31 millones de euros.

Otro ejemplo reciente es el de la depuradora de Ferreries. Costó 2,4 millones y es muy necesaria puesto que la antigua presenta problemas de filtraciones. Una situación similar padece la depuradora de Binidalí, inaugurada en febrero de 2007 tras una inversión de 2,5 millones de euros. No se contempló el emisario y en mayo se inició el proceso de licitación para redactar el proyecto.

Otras obras finalizadas a la espera de poder entrar en funcionamiento son los alcantarillados de Addaia, previsto desde 2001, y Llucmaçanes, con unas inversiones de 180.000 euros y 850.000 euros, respectivamente. La potabilizadora de Es Castell, construida recientemente con un coste de 550.000 euros, sigue sin funcionar por motivos técnicos.

Por último, los conocidos casos de Can Saura y el teatro de Es Born, con una inversión global de unos 9 millones y sin plazos para su apertura

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