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La derogación de la Norma Territorial cambia de forma pero mantiene el desacuerdo

La tramitación que hace un año el Consell empezó como total vuelve a comenzar ahora como parcial. El PP asegura que se ha perdido el tiempo y que la fórmula aprobada inicialmente «es un invento»

El pleno del Consell dio ayer por oficialmente iniciado el segundo proceso de derogación de la Norma Territorial Transitoria | Javier Coll

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El pleno del Consell dio ayer por oficialmente iniciado el segundo proceso de derogación de la Norma Territorial Transitoria. El primero, que se remonta a hace un año, nació como total para mutar a parcial. El segundo pretende que la mutación parcial sea válida y conforme a derecho. Para ello, se vuelve a aprobar inicialmente la derogación y se pone en marcha otro periodo de exposición pública y alegaciones, con un plazo de seis meses por delante para la aprobación definitiva. De entonces a ahora ha pasado un año de trabajo, participación y debate según el equipo de gobierno, un año perdido, de opacidad y falta de transparencia, para la oposición.

El debate presenciado ayer por la tarde en la sala de plenos fue el debate del siglo. No porque fuera el más brillante de los últimos 17 años, sino porque fue la reproducción del principal debate que han mantenido la izquierda y la derecha en la Isla durante todo este tiempo. El PTI pone las bases de la Menorca que tenemos, referente de preservación, o el PTIparaliza la actividad económica y la estanca por un empecinamiento ideológico. La NTT fomenta la destrucción del territorio, o la NTT moderniza y abre opciones de crecimiento económico. Y así.

Susana Mora, consellera al mando, y Salomé Cabrera, desde la oposición, se acusaron mútuamente de manejar prejuicios, mantras, de no atenerse a la realidad. La primera cuestionó el éxito de la NTT, «se habla de los cambios de uso de las boyeras, cuando en dos años se han solicitado nueve y se ha autorizado solo uno». La segunda recordó que «se dijo que con la NTT se podría urbanizar Macarella, destruir el territorio, y se ha visto que era falso».

Mora atribuyó esta destrucción inexistente del territorio a que el Govern, al comienzo del mandato, deshizo las normativas autonómicas más desregularizadoras, lo que dejó sin efecto buena parte de la NTT. Para Cabrera, esto no ha evitado que hayan llegado más inversiones al ámbito rural de un tiempo a esta parte.

Desde las filas populares cuestionaron la validez del proceso, «la derogación parcial es un invento» y la demora en una medida que estaba anunciada en el acuerdo de gobierno para los primeros cien días de mandato, «han dado vueltas para llegar al mismo sitio, han perdido un año». La vicepresidenta reiteró que se siente amparada legalmente, y que la NTT también ofreció dificultades por su falta de claridad, con 19 solicitudes de interpretación y siete instrucciones de la consellera de entonces para resolver situaciones dudosas.

Cabrera abundó en las bondades de la herramienta en proceso de derogación, «para crecer económica y socialmente», e hizo un último intento para que el equipo de gobierno la mantuviera, pero Susana Mora se acogió al contenido de las alegaciones para demostrar que no era una demanda social, «la mayoría no superan la defensa de cinco artículos». Apareció Cesgarden, la presunta parálisis, la naturaleza preservada, el no a todo, para rematar Cabrera con un «no sabemos si lo hacen de buena fe o no, o si simplemente son unos irresponsables».

El tono y las formas

Del resto del pleno, destacar que de nuevo hubo rifirrafes por las formas y el tono en las intervenciones de la consellera popular Aurora Herráiz en las que suele preguntar, detallar y criticar sobre la falta de acción, a su entender, de la consellera Maria Cabrisas.

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