Un café y un cruasán. Es el capricho que el jubilado medio de la Isla puede permitirse con la subida de las pensiones del 0,25 por ciento. Para un colectivo que cobra de media 857 euros al mes en Balears (50 euros menos que en el resto de España), los dos euros que representan el aumento son, como mínimo, insuficientes. La movilización social no es su arma preferida para pedir una pensión digna y no se organizaron grupos desde los clubes para acudir a la manifestación de ayer por la tarde convocada por sindicatos en Maó. Eso sí, la percepción en los clubes de personas mayores de la Isla es que el Gobierno les toma el pelo. Que la actualización de las pensiones es «ridícula» es algo en lo que todos están de acuerdo, como observa el presidente de la Federació de Clubs de Persones Majors, Pedro Pons. A la hora de la verdad «no se recupera lo que han subido a lo largo del año muchas otras cosas», apunta.
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