El Área de Salud ha adquirido nuevos ecógrafos portátiles para ayudar a los profesionales de enfermería en la realización de analíticas de sangre y en la canalización de vías periféricas para administrar medicación, en concreto, la inversión asciende a 61.528 euros en nueve aparatos para las plantas de hospitalización del ‘Mateu Orfila’ y los centros de salud Canal Salat y Dalt Sant Joan. Las punciones ecoguiadas ya se realizan en unidades como el hospital de día, cuidados intensivos (UCI), quirófano y recuperación postanestésica (URPA), y ahora se amplían a las plantas del hospital y los citados centros de Atención Primaria, lo que supone «una ayuda importante para los profesionales y un beneficio para los pacientes», asegura Celia Ferreiro, supervisora de enfermería del hospital de día.
Esta unidad, que atiende sobre todo a pacientes oncológicos aunque también otras especialidades (nefrología, urología o hematología entre ellas), utiliza los ecógrafos portátiles para colocar el catéter (PICC) por el que se administra la quimioterapia, por ejemplo. «Es una herramienta muy importante para nosotros», apunta la supervisora de enfermería sobre la tecnología que permite la punción ecoguiada. El ecógrafo es especialmente útil cuando el acceso venoso es difícil y evita los múltiples pinchazos al paciente, «a veces la vena no la notas y con el ecógrafo la puedes ver», añade.
Con la ayuda de este aparato los sanitarios encuentran con mayor facilidad una vena profunda, con más diámetro y caudal sanguineo, desde el momento en que la sonda del aparato permite visualizar directamente la zona de la punción.
Es así como se pueden reducir el número de punciones, un verdadero mal trago para muchos pacientes, y facilitar la tarea de las enfermeras y enfermeros al tomar muestras de sangre o canalizar vías periféricas. También se reduce la duración del procedimiento y el dolor, a la vez que aumenta el índice de éxito de las punciones.
Un pinchazo para la extracción de sangre suele sanar sin problemas, pero en ocasiones también puede ocasionar efectos como hematomas, a veces acompañados de hinchazón, infecciones locales o punciones arteriales accidentales, riesgos que se reducen con el acceso vascular adecuado mediante el uso de los ecógrafos.
nonembeÉs més indolora quantitativament, si en lloc de 6 puncions fins que et troben la vena, basta amb una o dues. Ma mare té un veritable problema amb aquest tema i cada cop que té un contacte hospitalari, o un simple anàlisi de sang, s’exposa a perdre lo poc de vena que encara se li veu. Si amb aquest sistema es fa la feina millor, benvingut sigui. El problema en molts de casos és que s’acudeix a aquestes tècniques més avançades quan ja s’ha esgotat la via «normal» i llavors és tard. Ma mare sempre prevé a les infermeres o auxiliars de que té aquest problema, però normalment no li fan massa cas i pensen «sí, sí, tots em diuen el mateix i l’acabem trobant, perquè sé fer la meva feina, ho faig cada dia», i al cap d’una estona quan duen el braç o el peu com un colador, llavors comencen a canviar de cara, demanar que vengui una altra amb més experiència, etc. Va passar a Son Espases fa 5 anys, per exemple. Evidentment sé que és una condició particular del pacient i sembla que relativament rara, però s’hauria de preveure millor en lloc d’experimentar cada cop que un entra un hospital.