Más de cuarenta médicos y facultativos se concentraroneste lunes a las puertas del Hospital Mateu Orfila para reclamar un Estatuto Marco que responda a las demandas del colectivo y como medida de presión al Ministerio de Sanidad, que si no logra un acuerdo en la mesa de negociación se enfrenta a una huelga nacional que sigue convocada para el próximo día 23. A la concentración de Maó asistieron médicos y facultativos de diferentes servicios, y fue respaldada con la presencia del gerente del Área de Salud de Menorca, Bernardo Pax.
La convocatoria se consideró un éxito por el sindicato médico Simebal, teniendo en cuenta que muchos sanitarios no pudieron a esa hora, las 11 de la mañana, abandonar sus puestos de trabajo en algunos servicios hospitalarias como los quirófanos y las urgencias, que este lunes vivían una jornada de máxima actividad.
«Estamos más unidos que nunca», afirmó el delegado de Simebal en Menorca, Claudio Triay, quien durante la concentración leyó un manifiesto que hizo hincapié en que «la calidad asistencial está llegando al límite» y con el cual también se rindió homenaje y un recuerdo a los 125 médicos que fallecieron en activo durante la pandemia de covid-19.
Los médicos profieren un «grito de dignidad», según el manifiesto, se plantan ante el Gobierno y entre sus quejas inciden en que «nuestra sanidad pública se hunde: listas de espera interminables, consultas saturadas, servicios colapsados y a pesar de ello, seguimos al pie del cañón porque somos profesionales», afirman, pero «somos humanos» y decimos «basta ya de abusos y de menosprecio».
Algunos de los puntos conflictivos sobre los que ahora negocian el Ministerio de Sanidad y el comité de huelga de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) están en la reclasificación profesional, las condiciones laborales «gravosas» y la regulación de las guardias, que en el borrador de Estatuto no computan para la jubilación de los galenos; así como el reconocimiento de profesión de riesgo para médicos y facultativos, entre otras.
La última reunión de la mesa tuvo lugar el 29 de abril sin que se acercaran posturas, aunque sí se limaron algunos desencuentros entre el Ministerio de Sanidad, la CESM y el Sindicato Médico Andaluz (SMA). Entre los avances se encuentra el reconocimiento de un capítulo propio para los facultativos en la norma que se negocia, una de las líneas rojas marcadas por el colectivo. Un tratamiento singular que reclaman los médicos y facultativos puesto que tienen una formación y unas condiciones de trabajo diferenciadas de otros profesionales del Sistema Nacional de Salud.
El líder tiene que estar con su pueblo, y si no, fuera”, decía alguien por aquí… Pues nada, aquí lo tenemos, con su pueblo… o al menos con el pueblo que le interesa. Porque claro, si se trata de una protesta para mejorar condiciones que ya vienen bien a sus planes, ahí sí que aparece para la foto. Pero cuando las reclamaciones vienen de los que sostienen el sistema en silencio, o de los pacientes que esperan una atención digna, entonces ni está, ni se le espera. Eso sí, todo bien respaldado por el sindicato afín. Transparencia ante todo.