La remodelación de la nueva flota de ambulancias del Servei de Salut encara su recta final y está previsto que comiencen a operar en diciembre. La puesta en marcha de las 246 unidades, 124 para el transporte sanitario urgente y 117 para el programado, que ha costado 56 millones de euros, llega después de varias semanas de controversias debido a que 55 de los vehículos programados superaba los 3.500 kilos y requerían un permiso de conducción C1 que la mayoría de Técnicos en Emergencias Sanitarias no posee.
Tras semanas de inmovilización, el coordinador de logística y transporte del SAMU 061, Andreu Mascaró explica que «se ha aplicado una modificación temporal que no ha supuesto ningún coste». La remodelación ha consistido en la retirada de una butaca y la plataforma hidráulica para bajar de peso en aquellas de servicios no programados que son más largas. Aún así, «la operativa de guardia no se ve afectada, es decir, no habrá ningún paciente que se quede sin ser trasladado», asegura.
El técnico subraya que el objetivo es que la flota recupere su estructura completa en cuanto avance la obtención del permiso entre la plantilla. En este sentido reconoce que se tuvo en cuenta que parte de la plantilla no disponía del permiso. «A veces las velocidades de planificación son distintas porque son procesos administrativos distintos», explica. De modo que la planificación fue diseñar y traer la flota «en función de las necesidades de pacientes y profesionales y en paralelo resolver esta cuestión» de los permisos tipo C.
Entre las mejoras de las nuevas ambulancias destaca la incorporación de dispositivos que reducen el esfuerzo físico del personal. Estas camillas se complementan con plataformas eléctricas, sistemas de anclaje integrados y un nuevo suelo técnico pensado para agilizar la fijación de sillas de ruedas y otros elementos.
Joselito de PalmaLa de chanchullos que hacen con tráfico. Al final excusan que es un servicio indispensable para la sociedad y a volaaaaar