Bernat Moll (Barcelona, 1995), segunda generación de la firma de transporte comercial Mascaró Morera SL, arrancó su intervención evocando su infancia, muy ligada al mundo de los camiones, y de la fascinación que tales vehículos siempre le han causado.
Recordó que sus primeras palabras al poco de nacer «fueron marcas de camiones», y los viajes de trabajo en que en su infancia, entonces con residencia en Barcelona, acompañaba a su padre Lluís Moll –al que profesa gran estima y admiración–, socio fundador de la firma junto con Bernardo Mascaró, «el mejor socio que mi padre podría tener», subrayó.
A los 10 años Bernat ya acompañaba a su tío en algunos repartos, aunque ser hijo del jefe «no» facilitó el camino. Empleado en verano desde su niñez, su incorporación plena a la empresa familiar ocurre a los 20 años.
Estuvo un año en Barcelona, y ya luego, en 2016, en el almacén de Alaior, «cargando y limpiando camiones», el comienzo de un proceso formativo que le llevó a conocer «todas las parcelas de la empresa».
Hasta que hace cinco meses asumió la gestión de la delegación de Palma. Luego, Moll desmenuzó como por la necesidad de cubrir el triángulo Menorca-Mallorca-Barcelona, a finales de los 90, arrancó la expansión de una empresa que genera un 75% de su volumen de su negocio fuera de Menorca. Después llegaron Valencia, Madrid, Alicante, Málaga, Vitoria... «somos capaces de conectar Balears con cualquier punto de España; el objetivo es hacerlo con medios propios», concretó Bernat Moll en lo que es una meta a medio-largo plazo.
Asimismo, el joven Moll desveló que las dos familias que sostienen la firma «se mantienen unidas», un factor «clave» para evitar problemas y garantizar la transición a la siguiente generación, más al haber suscrito un protocolo familiar; y que en 2018 rechazaron una gran oferta de compra de una poderosa empresa europea.
En el presente, 330 trabajadores, una flota de 460 matrículas –pronto serán 500– y una facturación de casi 36 millones de euros este año, son sus poderes tangibles. Y su experiencia y conocimiento tras 36 años operando en el gremio, los intangibles. Más que suficiente para mirar el futuro con optimismo.