Los menorquines han superado ya las reticencias iniciales con que acogieron la construcción y entrada en funcionamiento del Centro Penitenciario levantado en la carretera que une Maó con Sant Lluís, justo al lado, curiosamente, del cuartel de la Guardia Civil. Es la conclusión a la que llega la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de las Illes Balears, según refleja en la memoria de este año que recoge los datos del anterior.
Fiscales de la sección de Vigilancia Penitenciaria se desplazaron a la Isla para asistir a la celebración de la patrona de Instituciones Penitenciarias, la Virgen de la Merced el pasado septiembre. A partir de esa visita, el balance indica que se observa «la implementación y éxito de las actuaciones llevadas a cabo para acercar a la sociedad el conocimiento de las actividades que se realizan en el centro». Destaca, además, las colaboraciones frecuentes con otros sectores de la sociedad insular, «apreciando una mayor aceptación en la Isla que la que se produjo cuando se abrió el centro penitenciario en esta Isla».
Cuando la prisión se inauguró en el verano de 2011, arreciaron las críticas, tanto procedentes de ámbitos políticos como sociales, por el resultado final de la obra que muchos de ellos estimaban innecesaria para una isla como Menorca, y más incluso, al ver el tamaño del edificio de reclusión.
Desde entonces esa percepción ha quedado más o menos neutralizada, por el beneficio que supone para los internos menorquines poder recibir la visita de sus familiares y porque no ha supuesto ningún incremento de conflictividad en Menorca. La prisión cuenta hoy con numerosas asociaciones y entidades colaboradoras para mejorar la estancia de los presos, también su formación, y facilitar así su regreso a la libertad, como proclama año a año su directora, María González Valbuena en su discurso institucional.
Incremento de penados
La prisión, eso sí, continúa siendo una de las más infrautilizadas de las que controla el Estado a través de Instituciones Penitenciarias, aunque su población reclusa haya crecido este último año y medio notablemente, en relación a los anteriores, hasta rozar su máxima ocupación de los dos primeros años cuando superó los 80. A 31 de diciembre de 2024, refleja la memoria de Fiscalía, había 50 internos cumpliendo condena por sentencia más otros 24 que estaban privados de libertad en situación preventiva, por tanto, pendientes de juicio. La Fiscalía indica que la población reclusa casi se había doblado en Menorca en el pasado ejercicio.
Si ahora ya pueden hacernos la siguiente jugada, que está ya está olvidada… bolín que humor para empezar el año…