¿De dónde proviene la energía que consumimos en la Isla? Es la pregunta a la que el Observatori Socioambintal de Menorca (Obsam) responde a través del balance energético anual, recientemente publicado con el último año cerrado como referencia. A nadie le sorprenderá que el petróleo sea la gran fuente primaria. La quema de combustibles líquidos para la movilidad terrestre, marítima y aérea, para climatizar casas y centros de trabajo y para producir electricidad en la central térmica cubre cerca del 94 de las necesidades de consumo energético de la Isla, pero menos conocido es que a través de los cables de interconexión, Menorca también importa en forma de electricidad energía procedente de otras fuentes menos convencionales como puedan ser la nuclear y los residuos.
Los datos del último informe sobre energía primaria consumida, relativos al año 2024, muestran en cifras la enorme preponderancia de la extracción de crudo en el sistema energético insular. El 93 por ciento de los 291.245 toneladas equivalente de petróleo (TEPs) que consume la Isla es petróleo y de sus derivados. El porcentaje se eleva por encima al 94 por ciento si se tiene en cuenta el combustible que se usa para alimentar la aviación. La segunda fuente primaria de energía más utilizada en la Isla es la solar. Los parques fotovoltaicos aportan –por comparar con la misma unidad de consumo energético– casi 8.000 TEPs, un valor que se ha casi triplicado en relación al año anterior, haciendo bajar ligeramente la dependencia de los hidrocarburos con una fuente energética local y libre de emisiones.
A partir de ahí las magnitudes de consumo de otras fuentes son muy menores, prácticamente todas llegadas a través del enlace submarino de Red Eléctrica. Destaca aquí el consumo de 1.271 TEPs, el 0,43 por ciento del total, procedentes de la planta de incineración de residuos de Tirme en Mallorca, y de otros 1.235 de las centrales nucleares ubicadas en la Península. Hay que tener en cuenta que desde el año 2000 la normativa permite atribuir el 50 por ciento de lo que se produce en las incineradoras de residuos al cómputo de energía renovable, un extremo con el que el Obsam no está de acuerdo y así lo hace constar en el informe
Renovable
La Isla también se alimenta de otras fuentes primarias como son la biomasa, el biogás o el viento, y en una medida casi insignificante consume electricidad que se ha producido a partir de carbón o las centrales hidroeléctricas. De todas esas fuentes –y hecha la salvedad sobre la particularidad de residuos sólidos urbanos– el balance concluye que en Menorca se consume un seis por ciento de fuentes de energía renovable. Un año antes, en 2023, ese porcentaje fue de solo el tres por ciento.
Remontándose más en las estadísticas se comprueba que nunca en la historia se había superado el dos por ciento. Los avances se centran básicamente en la producción de electricidad, mientras otros campos como la movilidad y la climatización están estancados.