Pedro Pons ya encara la segunda mitad de su primer mandato al frente del Ayuntamiento de Ferreries. Tras dos años y medio en la alcaldía, el dirigente del PP hace balance de una etapa marcada por la finalización de proyectos heredados y el arranque de iniciativas propias, con especial atención a ámbitos estratégicos. Su reto es ahora consolidar estos avances en la segunda mitad del mandato.
¿Cuáles han sido las decisiones más complejas de este primer tramo de mandato?
—Cuando entras a gobernar, el primer año o año y medio te lo pasas cerrando proyectos que ya venían iniciados. La administración no avanza tan rápido como nos gustaría y los proyectos propios necesitan tiempo. A partir del segundo año empezamos a ejecutar actuaciones con sello propio y 2025 ha sido clave en este sentido.
De hecho, durante este año, han impulsado en el municipio la primera gran promoción de vivienda social en más de quince años. ¿Qué acuerdos han permitido desbloquear esta nueva promoción?
—Hemos cerrado varios convenios con el IBAVI y el Consell Insular que permitirán construir cerca de medio centenar de viviendas de protección oficial en Ferreries. Será la mayor promoción de los últimos quince años. Desde los ayuntamientos tenemos una capacidad limitada, pero sí podemos poner suelo a disposición de otras administraciones, y en este mandato hemos llevado a cabo tres operaciones que lo harán posible.
Otro de los grandes ejes es el agua. ¿Qué actuaciones tienen previstas?
—Disponemos de una inversión de 1,6 millones de euros procedente del Plan de Cooperación del Consell para cinco proyectos. El principal es sustituir la tubería principal de entrada al pueblo, que aún es de uralita y presenta muchas pérdidas. También construiremos un nuevo depósito junto a los pozos de la carretera de Cala Galdana para reducir costes energéticos, legalizaremos un cuarto pozo, compartiremos un pozo en Son Mercer de Dalt y conectaremos este sistema con el nuevo depósito. Todo ello nos permitirá reducir fugas y mejorar la eficiencia.
Cala Galdana y Serpentona son dos caras de la misma urbanización, aunque dependan de dos municipios. ¿Qué se puede mejorar?
—Los problemas de Serpentona afectan a Cala Galdana y viceversa. La principal dificultad es el aparcamiento. Nosotros ya ampliamos el aparcamiento de entrada a Cala Galdana y ahora es muy utilizado. Es necesario que Ciutadella ejecute también sus actuaciones para que el conjunto funcione mejor.
¿Considera así que es necesaria una mayor coordinación entre ayuntamientos?
—Sin duda. Habría que avanzar en acuerdos para servicios como policía o brigadas, de manera que se pueda actuar con mayor rapidez. Estamos abiertos a este tipo de colaboración porque al final esto no haría más que beneficiar a ambos municipios.
De este aparcamiento también depende Cala Mitjana, una de las playas más masificadas de la isla. ¿Cómo le ha afectado la ampliación?
—La ampliación no buscaba atraer más gente a Cala Mitjana, que ya está al límite, sino ordenar mejor el acceso a Cala Galdana. Ahora muchos visitantes dejan el coche antes y caminan hasta la playa. Esto ha reducido conflictos y la presencia policial.
Por otro lado, después de décadas de bloqueo, S’Enclusa parece avanzar. ¿Cómo valora este momento?
—Tras más de 30 años, por fin se están haciendo actuaciones. Ahora se trabaja en la adecuación de los edificios y más adelante llegará el proyecto de usos.
Queremos que sea un centro multifuncional: vinculado a la Reserva de la Biosfera, al proyecto Starlight, con espacios educativos, una casa de colonias, una cantina y áreas para recordar la historia del lugar. Creemos que debe ser un punto de atracción tanto para residentes como para visitantes.
La recuperación del castillo de Santa Àgueda es también muy importante para el patrimonio histórico de Menorca. ¿Cómo avanza?
—Es un espacio fundamental para la historia de Menorca. El Consell está invirtiendo para hacerlo más visitable y seguir con las excavaciones. Existe una aportación del Ministerio de Industria y Turismo de tres millones de euros que, por ahora, no se puede ejecutar, pero se están buscando fórmulas para alargar plazos y no perder esta oportunidad...
¿Qué vías abre la adquisición de las casas anexas al edificio consistorial?
—Todavía no hay un proyecto cerrado, pero teníamos muy claro que era una oportunidad que no se podía dejar escapar. El pueblo ha crecido en los últimos años y el Ayuntamiento no, y eso nos obliga a trabajar muy justos de espacio. La idea es poder ampliar los servicios municipales, en concreto el área de Urbanismo: queremos dotarlo de más medios para agilizar la concesión de licencias y mejorar el funcionamiento interno del Ayuntamiento. También, si es posible, incorporaríamos un espacio polivalente que pueda servir para exposiciones, charlas u otras actividades abiertas a la ciudadanía.
Finalmente, mirando a lo que resta de mandato, ¿cuáles son ahora las prioridades?
—El 2026 será un año con menos captación de nuevas inversiones, algo normal en los ayuntamientos. En 2025 logramos financiación importante y ahora el objetivo es ejecutar estos proyectos entre 2026 y 2027. No se trata de acumular dinero, sino de poder ejecutar bien las inversiones. Igualmente, sin un buen equipo, tanto el de gobierno como el personal municipal, no sería posible alcanzar el objetivo de ejecutar proyectos y dejar otros bien encarrilados para el futuro de Ferreries.
Figues d’un altre paner !!!Uff... eres un poco mayorcito. Menudos referentes tienes, campeón...