Més per Menorca ha expresa su rechazo frontal a la designación de Marcos de Quinto como ponente principal del acto institucional de Sant Antoni organizado por el gobierno del PP en el Consell. Los nacionalistas consideran que la presencia del exdirectivo de Coca Cola y exdiputado nacional de Ciudadanos supone «una politización reiterada y una estrategia partidista» en una celebración que, según defienden, debería estar abierta al consenso y a la pluralidad.
Desde Més per Menorca sostienen que Marcos de Quinto «carece de vínculos personales, profesionales o culturales con Menorca» y añaden que se trata de «una figura pública conocida por su visión ultracapitalista del mundo, que reduce la vida humana y los derechos colectivos a una cuestión puramente económica».
Sant Antoni, o la Diada del Poble de Menorca, debería ser a juicio del partido en la oposición un encuentro para fomentar la cohesión social insular. Recuerdan que ya fue motivo de controversia en 2024, cuando la presidencia del Consell invitó al expresidente Joan Huguet. En opinión de Més per Menorca, el PP repite con Marcos de Quinto una estrategia de «imposición ideológica».
La formación nacionalista pone el foco en opiniones conocidas del economista sobre soberanía y colonialismo: «Ha planteado públicamente que Estados Unidos podría comprar Groenlandia, tratando a los pueblos como si fueran mercancía y a sus habitantes como cifras con precio». Califican estos planteamientos de «vergüenza democrática e insulto a la dignidad» de los pueblos que, como Menorca, «han defendido durante su historia el autogobierno y el respeto entre comunidades».
«La Diada no debe servir de altavoz a discursos que niegan la justicia social, el arraigo y el respeto a los pueblos», conclulyen. En este sentido, instan a que la fiesta sea «un espacio de representación plural y coherente con los valores que definen a la ciudadanía menorquina».
Pues si la vida humana se reduce a una cuestión meramente económica, lo han conseguido, para la mayoría de gente es su máxima preocupación. Por lo tanto, no estaría mal escucharlo, no tanto como para creerse todo el mensaje ideológico que viene detrás. El problema es la ideología y los políticos, no los necesitamos para que un país funcione, de hecho son un problema.