Poco más de una quinta parte de las inversiones deberá costearse con la venta de patrimonio público. En concreto, de las parcelas que el municipio aún tiene en su propiedad en el sector B-9, el afectado por la futura ampliación del polígono industrial, pendiente desde hace décadas.
El presupuesto de 2026 prevé ingresar al menos 153.000 euros con la subasta pública de estos terrenos, justo cuando todavía está pendiente su reparcelación, cuyo impulso el Ayuntamiento pretende dejar en manos de los empresarios que porfían por poner en el mercado nuevo suelo industrial. No obstante, en paralelo deberá acometerse el proyecto para la recogida de pluviales en el futuro polígono, una obra que un estudio encargado por el anterior gobierno del PP cifró en 13 millones y que aún no tiene ninguna financiación comprometida.
Otro ingreso importante, de 400.000 euros, provendrá de la venta de las plazas de enterramiento y concesiones funerarias que el Ayuntamiento recuperó en el cementerio a la empresa que, de forma fraudulenta, había gestionado el servicio.
A lo largo de este año, también se prevén duplicar los ingresos por concesiones administrativas en publicidad y aumentar las relativas a las instalaciones temporales que se permiten en las playas.