El curso 2024-2025 un total de 661 alumnos de Balears, matriculados en el cuarto curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) no se lograron titular y abandonaron los estudios.De estos, apenas el 10 por ciento (9,22) son menorquines, 61 jóvenes que no se volvieron a matricular al año siguiente, según datos de la Conselleria de Educación. Una cifra que no es alta en porcentaje, teniendo en cuenta que ese curso hubo 10.925 adolescentes inscritos en los institutos de Balears, «pero tampoco hay que minimizarla», afirma Jaume Bonet, director del IES Cap de Llevant y presidente de la Asociación de Directores de Educación Secundaria de Menorca (Adesme).
«Desde los centros de Secundaria trabajamos para reducir ese número con la orientación académica y profesional y la diversificación curricular», apunta. El colectivo de alumnos que no acaba la enseñanza obligatoria es heterogéneo, detrás de la cifra «hay una trayectoria personal y académica», y los motivos del abandono son varios «pueden ser dificultades acumuladas, situaciones familiares complejas o desmotivación», apunta el docente, «otros optan por una incorporación precoz al mercado laboral –16 años es la edad mínima, con autorización paterna, materna o de tutor legal–, «con el sistema que tenemos es fácil, en temporada alta, y eso se suma a la desmotivación».
Para el sindicato de enseñanza STEI-Intersindical la cifra de abandono de Secundaria podría ser más alta, «son 61 de un curso, cuarto, ¿pero cuántos lo han dejado antes», se pregunta el docente Rafel Carretero, quien recuerda que «se debe afrontar una verdad incómoda, y es que el abandono escolar en Balears, en ESO o etapas inferiores, es del 18 por ciento», cuando la media estatal es del 13,7, «solo Murcia, Melilla y Ceuta tienen un abandono escolar más elevado», añade.
Son datos que recoge la edición 2025 de indicadores del sistema educativo del Institut d’Avaluació i Qualitat del Sistema Educatiu (Iaqse), con datos actualizados hasta 2023. Un informe que también señala que el gasto educativo en Balears es del 3 por ciento de su PIB, remarca Carretero, esta vez por debajo de la media estatal del 4,5 por ciento.
Reducir el fracaso escolar
Para tratar de reducir el fracaso escolar la Conselleria tiene un programa destinado a personas sin ESO, de 16 y a 21 años, que no tengan las destrezas para acceder al mercado laboral.
También las escuelas de adultos juegan un papel muy importante y realizan «un gran trabajo», afirma el profesor Jaume Bonet, para aquellos que se desengancharon del sistema académico pero «maduran y vuelven porque ven que lo necesitan para evolucionar en su profesión». Allí les evalúan e informan de los pasos que deben seguir para preparar pruebas de acceso a grados y ciclos formativos de FP y también de Bachiller.
Bonet asegura que «no hay que alarmar» pero sí «reforzar la reflexión colectiva» en torno al abandono escolar, «con una educación más conectada con lo que buscan el alumnado y las familias, la sociedad y las empresas», al mismo tiempo que ve necesario mejorar y ampliar la oferta de FP Básica.
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