La vieja piscina que se enclava en el Polideportivo Municipal de Maó, o más concretamente su temperatura, está siendo motivo de discordia durante estas fechas de enero. Varios usuarios aseguran a este diario que se ha bajado un par de grados la climatización del agua, lo que cuanto menos hace incómoda –hasta inviable, cita una– la práctica de la natación o cualquier otro ejercicio acuático, según manifiestan.
Por contra, otros testimonios consultados, entre los que se que incluye algún técnico que opera a diario en la misma, además de nadadores y nadadoras (federados y no federados), a su vez asiduos de la instalación, si bien no niegan que la temperatura del elemento líquido se ha rebajado un par de grados, indican que en ningún caso eso implica un perjuicio ni supone ningún freno para poder desarrollar su actividad o sus ‘largos’ «con absoluta normalidad», recalcan.
Uno de los cuestionados matiza que, en comparación a la nueva piscina, que se inauguró el pasado verano, la temperatura de la antigua, con actividad desde los años 80, es menor. No obstante, esa diferencia es exprofeso, en tanto que los usuarios de la instalación de más reciente construcción acostumbran a ser menores, pensionistas o gente que está en proceso de rehabilitación y le dan un uso no competitivo, de ahí que urja una climatización más templada.
En cierto caso, además, la queja «por lo fría del agua del ‘poli’» se ha hecho extensiva a la que emana las duchas de los vestuarios. Disparidad de pareceres en cualquier caso entre usuarios.
MandarinaYa se nota que no vas y no controlas la normativa. Ahora de gramática parda va usted sobrada...