«Cada vez va a más, es una progresión geométrica. Cuando empezamos a ofrecer este servicio, hace diez años, repartíamos unos veinte paquetes a la semana, ahora nos acercamos a los 1.500». Es la reflexión del responsable de uno de los puntos de recogida y entrega de los paquetes del comercio por internet más antiguos de Menorca.
El número de pequeños establecimientos que funcionan como nodos locales, de proximidad, entre las plataformas digitales y el cliente crece en cada pueblo, en cada barrio.
Que entren en la tienda
El denominador común de los establecimientos que se han sumado a ofrecer este servicio se centra en la voluntad de atraer potenciales compradores. Es el caso de Vanesa Contreras, quien hace un año abrió una tienda de ropa de niños cercana a la Avenida Menorca de Maó.
«Mi negocio no está en la calle principal, así que decidí convertirme en punto de recogida para que los vecinos me vayan conociendo y, gracias a esto alguna venta ya he hecho. Me genera cierta contradicción, pero en estos momentos es necesario», detalla Contreras.
Ganar visibilidad
En el mismo barrio Marina Seguí, propietaria de un comercio similar, trabaja con una empresa de paquetería desde el verano. «He ganado visibilidad y ventas. Además, hoy por hoy, me sale a cuenta», expone Seguí quien, en esta época del año, gestiona unos 300 paquetes a la semana. «Ahora mismo el dinero que recibo me cubre una tercera parte del alquiler del local».
De manera similar se expresa Abigail Cano, propietaria de una zapatería recién abierta en Ciutadella. «Yo era usuaria de estos servicios y creía que podían funcionar en mi negocio. Así ha sido. Cada día entran unas veinte personas a buscar paquetes y tres o cuatro se convierten en clientes míos». Respecto al dinero que le paga la empresa de logística, «es poco. Pero me sirve para pagar la luz del negocio».
Entre 20 y 30 céntimos
De promedio, el importe que recibe el comercio por paquete para recoger oscila, por norma general, entre los 20 y 30 céntimos (en algún caso puede alcanzar los 50 céntimos).
Más veterano en este negocio, Adrià Andreu, tiene una tienda de informática en la calle Borja Moll de Maó. Empezó hace tres años también para captar clientes. «Entra el doble de gente que antes y alguno me compra». Añade que, a menudo, reparte paquetes con productos que él también vende. «Aunque están envueltos, ves que han comprado una impresora, por ejemplo. Normalmente son de grandes superficies o gigantes on-line con los que yo no puedo competir». De todos modos reconoce que en épocas de «mucha paquetería, como Navidad o el Black Friday sí que se nota la mejora» de la facturación gracias a este gota a gota.
Respecto de los motivos por los cuales los clientes de paquetería eligen recoger sus compras en tiendas, en vez de utilizar las taquillas automatizadas (presenten en gasolineras o supermercados), Andreu considera que se trata de la «actualización del trato personal en los tiempos del comercio on-line».
Precisamente esta voluntad de atender al cliente de la mejor manera posible es la razón por la que José Febrer, propietario de una ferretería y punto de recogida en Ciutadella, no asume más de 120 paquetes diarios. «No da para pagar un dependiente que se encargue del tema. Pero estamos contentos porque los clientes de la paquetería vienen a menudo y suelen comprar algo. Además hacemos amigos», expone, para concluir, Febrer.
ChloeCanvia de tema ja, ja cansau