El mundo digital y las redes sociales son factores de riesgo emergentes para los trastornos mentales y las conductas suicidas en adolescentes y jóvenes, asociados a ansiedad, depresión, trastornos de conducta alimentaria, acoso y ciberacoso. Esta es una de las conclusiones del análisis efectuado, en la XXXVI Escola de Salut Pública de Menorca, por 17 expertos en salud pública y psiquiatría que recomiendan la prohibición total del uso de pantallas en menores de 3 años, la restricción de su uso en la infancia, y el acceso racional y tutelado durante la adolescencia.
El documento «Conclusiones Llatzeret 2025 sobre suicidio en jóvenes y adolescentes» pone el acento en la importancia de la crianza, la educación en valores y ese uso responsable del entorno digital. Además, pone de relieve la vulnerabilidad de los adolescentes y jóvenes, así como la necesidad de actuar de forma coordinada desde la familia, la escuela y la salud pública para prevenir la enfermedad mental y las conductas suicidas.
Psiquiatras y epidemiólogos subrayan la importancia de entornos afectivos seguros y cohesionados, y advierten de que estas conductas están relacionadas con trastornos mentales de base ligados a la crianza y el entorno social, más que a factores biológicos.
Pero al mismo tiempo, en la escuela e instituto, se fomenta el uso de pantallas. Un desastre.