Grupo de Restauración Ambiental de Menorca (GRAM). Es el nombre de la nueva asociación que se ha constituido ya oficialmente con un objetivo claro: combatir la implantación en la Isla de grandes proyectos de energía solar en suelo rústico. El nuevo grupo, de cuyos primeros pasos ya se dio cuenta en estas páginas en el mes de noviembre, se presentó ayer formalmente en sociedad en la Sala Polivalent Albert Camus de Sant Lluís, en un acto en el que se proyectó el documental «Vidas irrenovables», dirigido por Francisco José Vaquero Robustillo, que se estrena en la Isla de la mano del Another Way Film Festival.
«El lobby de las macrorrenovables nos hizo creer que ser verde es alfombrar la Isla de placas», reflexionaba ayer el presidente de la nueva asociación, Miguel Martín, que lleva meses trabajando para buscar asesoramiento legal y apoyos en la Isla. Cuenta con el respaldo de grupos de Mallorca y la Península como Macrorenovables-No, en Málaga, la plataforma mallorquina «Renovables sí, pero així no» y la plataforma «No al Clúster del Maestrazgo» de Teruel. Sin embargo, aquí en Menorca no está encontrando por el momento demasiado apoyo oficial. Aseguran que la Asociación de Vecinos de Es Mercadal sí se ha interesado por el proyecto y por presentarlo en el municipio.
Este grupo no se opone a la transición energética, sino al consumo del campo menorquín para hacerla posible. Apuestan por explotar al máximo las renovables en suelo urbano y por huir de grandes fondos de inversión que buscan hacer negocio.
Marti PascualNunca más van a ser fertiles las tierras donde hay placas solares. Destrucción de la Menorca Reserva de la Biosfera.