Manos Unidas, organización solidaria de la Iglesia Católica en España, dio a conocer ayer en Menorca el contenido de la campaña para este año, cuyo lema es «Declara la guerra al hambre».
Esta iniciativa sitúa la paz, el desarrollo justo y la dignidad humana como acciones clave para combatir el hambre, la pobreza y la desigualdad, causas y consecuencias de la violencia que afecta a millones de personas.
La presentación tuvo lugar en la Curia Diocesana con la participación del obispo Gerard Villalonga; la delegada de Manos Unidas en Menorca, Maruja Alías Tudurí; y Roberto Martínez, técnico del departamento de formación de esta entidad, que estos días se encuentra en la Isla.
En conjunto, la Diócesis de Menorca aportó el año pasado 34.738 euros a Manos Unidas, cantidad que se desglosa en la recaudación de la colecta obtenida en las iglesias y parroquias, que ascendió a 18.519 euros; mientras que las actividades realizadas recaudaron 16.219 euros. Consistieron en la feria de Navidad en varias poblaciones, conciertos solidarios, venta de repostería menorquina, rosa solidaria, venta de palmas, visitas a la rectoría de Santa María de Maó, Maó+Flors, y ventas en las tiendas de Maó y Ciutadella.
Los tres retos de ese año
Villalonga, Alías y Martínez explicaron los proyectos de Manos Unidas en los que colaborará Menorca durante este año.
El pastor de la Iglesia menorquina expuso los tres retos de la organización solidaria para este año: la situación de los conflictos olvidados, junto con el desarme y el comercio de armas; el paradigma de la paz, que plantea la convicción de que un mundo en paz es mucho más que un mundo sin guerras ya que exige un mundo en condiciones de vida digna para todas las personas. Y la educación para la paz, basada en los valores de la fraternidad, la justicia social y los derechos humanos.
Local de ciutadella el OAR que no es de la iglesia o solo recoge medallas si no hay dinero el mono no baila..