El pescador Josep Bondia personificó la presencia del sector primario menorquín en la multitudinaria protesta de ayer en Madrid, convocada por Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), para mostrar su desacuerdo con los recortes de la futura Política Agrícola Común (PAC) y del reciente acuerdo comercial UE-Mercosur, así como de la pérdida de rentabilidad que está instigando al cierre de explotaciones.
Unas 8.000 personas y 500 tractores venidos de toda España –en lugar de los 1.500 que pretendían los organizadores, en tanto que a muchos se les impidió el acceso– expresaron su disconformidad bajo un cielo plomizo, que por momentos emanó una lluvia ligera.
Un día gris, «como el horizonte» de futuro que presume el gremio agrícola y pesquero del país, comenta Bondia. El pescador menorquín acudió a la manifestación como integrante de la recién creada Asociación Nacional de Arrastre del Mediterráneo (Anam), formada por unos 150 barcos –tres de Menorca–, con cobertura legal e impulsada con el objeto de defender los derechos del sector pesquero. Ni Unió de Pagesos, ni Agrame ni Fagme acudieron al acto en representación del sector agrario insular, en esencia por motivos de agenda, según comentaron.
Bondia, como hiciera días atrás, reitera en lo «perjudicial» de las medidas de la UE para con el sector primario en España y su viabilidad, como también para la salud del consumidor. Lamentó que ni cofradías ni federaciones, «que dependen de las subvenciones de la Administración», comenta, respalden sus reivindicaciones, del mismo modo que se mostró crítico con el Gobierno central. «En Francia e Italia sus gobiernos sí apoyan a su sector primario, aquí no sucede», concluye.
Aunque apoyo totalmente a los pescadores menorquines y al producto local, no puedo estar más en contra de la pesca de arrastre. Se carga el fondo marino y compromete el futuro de las especies (y por tanto de la pesca). Por un futuro con peces, no a la pesca de arrastre.