El Hospital Mateu Orfila ha llevado a cabo este año la primera extracción de órganos donados por una persona que solicitó la eutanasia y a la que se prestó ayuda para morir, después de haber pasado dicha petición todos los protocolos establecidos por la ley y haber sido aprobada por un comité de garantías.
Es el primer caso de donación a partir de una eutanasia en Menorca, pero con este suman seis en Balears desde 2023, primer año en el que se registraron donaciones de pacientes a quienes se les prestó ayuda para morir en la comunidad autónoma. La ley que regula este derecho entró en vigor en 2021.
Esos seis donantes que recurrieron a la eutanasia, de entre 53 y 76 años, fueron multiorgánicos, y todos padecían enfermedades neurodegenerativas en estadio grave, irreversibles y que les imposibilitaban una vida digna, explica el doctor Ramón Fernández-Cid, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Mateu Orfila y coordinador hospitalario de trasplantes del Área insular de Salud.
En el caso de esta donación en Menorca, la primera de 2026, se extrajeron para posibles receptores los dos pulmones, el hígado, los dos riñones y las córneas. Algunos de estos órganos fueron trasladados vía aérea, mediante un complejo operativo y un trabajo de equipo multidisciplinar, totalmente coordinado, a los hospitales de Vall d’Hebron, Bellvitge y Son Espases.
La intervención se realizó, previa caracterización del donante, en asistolia (parada cardiaca), un procedimiento que en España está superando a la donación en muerte cerebral, señala Fernández-Cid. El hospital realiza extracciones de órganos de donantes desde 2001, pero en ese momento eran en muerte cerebral; fue en 2017 cuando se empezaron a practicar en asistolia.
En cuanto a la eutanasia, esta no ha sido la primera que se ha aplicado en Menorca, hubo una anterior, en 2025, a una persona anciana e institucionalizada, en la que no se planteó la posibilidad de la donación.
Decisión
La «tremenda particularidad» de este caso de donación a partir una eutanasia es que se trata de «una donación en primera persona», algo que el propio doctor Fernández-Cid y su equipo no habían experimentado nunca.
«Estamos acostumbrados a hablar con las familias de los donantes, de personas que generalmente están en coma y son sus familiares los que expresan su voluntad o lo hicieron en un testamento vital», señala el coordinador, «pero aquí uno tiene que hablar con el propio donante, que tiene su capacidad de raciocinio completamente conservada y que está tomando una decisión en primera persona, que está poniendo límite a su vida en un día y una hora, es un poco estremecedor y desde el punto de vista emocional, muy intenso», aunque considera que el hecho de que sea donante «reconforta», también a sus familiares.
El médico admite que es la primera vez que le ha sucedido y que «todos los compañeros que lo han vivido dicen que te deja un poco marcado», y eso en profesionales que están habituados a que el proceso para llegar a la donación esté precedido de circunstancias trágicas. «Pero que sea la propia persona la que lo programa tiene una carga emocional muy alta», asevera.
España mantiene su posición de liderazgo internacional en trasplantes, en 2025 se hicieron 6.335, según datos del Ministerio de Sanidad, y la tasa de donantes fallecidos se situó en 51,9 por millón de población.
Molt bona feina, ànims als equips metges, amb ells hi ha futur per persones que necessiten un organ imprescindible per poder viure,. A tots que no ho sou, fer-vos donants d'òrgans ¡¡Es necessari!!