Ha fallecido a los 91 años el doctor Francisco Cardona Morlá. Toda una institución en Maó como médico pediatra que, durante los cuarenta años que ejerció la profesión, vio crecer a miles de niños de tres generaciones que se transformaron en adultos.
Quicus Cardona, cono era conocido, concluyó sus estudios en 1964, cuando obtuvo la licenciatura en la Facultad de Medicina de Cádiz, una etapa de formación que había iniciado en la Universidad de Barcelona. Cuatro años después inició su trayectoria profesional en Menorca, concretamente Es Castell, donde desempeñó las especialidades de Medicina General y Pediatría. En 1971 se trasladó a Maó, donde ejerció como médico pediatra hasta septiembre de 2004, cuando se jubiló.
En Maó estuvo destinado primero en el hospital Verge del Toro, después al ambulatorio de la calle José María Quadrado, y finalmente, al Centre de Salut Dalt Sant Joan. También mantuvo abierta, durante años, consulta en su domicilio, en la calle Sant Joan, 18, donde atendía numerosos casos.
Al concluir su actividad en la sanidad pública, con una hoja de servicios que abarca des 1968 a 2004, explicó, en declaraciones al diario MENORCA, que «atendía a casi cuarenta niños a diario, además de las visitas particulares que realizaba en casa o en mis desplazamientos».
En aquella entrevista manifestó que «he visto tres generaciones; primero ejercí en Es Castell, ‘fent de tot’, desde Medicina General a Pediatría, pues atendía tanto a gente mayor como a sus hijos y nietos. Después he visitado a hijos de aquellos niños».
Sobre la Pediatría, dijo que «es una especialidad muy bonita, además, la patología en Menorca es muy baja, hay mucha salud y un nivel de vida muy bueno. Esto significa que desde el principio, con las vacunas, la prevención en las escuelas, la calidad de vida… haya una patología mínima, con muy pocos casos graves. Gracias a Dios, la enfermedades son muy escasas en Menorca. Y todos los inmigrantes que han llegado últimamente están muy sanos y pronto se acomodan».
La experiencia adquirida durante cuarenta años atendiendo y curando niños le llevó a destacar que «ha cambiado la erradicación de ciertas enfermedades, como la poliomelitis, que ha sufrido un cambio radical. También sarampión, la ‘rosa’ como se denomina en Menorca. Su desaparición, con las vacunas, ha dado una gran tranquilidad al pediatra. Hace veinte años que no vemos ningún caso. También ha sucedido con las paperas. Lo único que todavía tiene cierta importancia es la varicela (volatge), pero además de no tener tanto peligro como las anteriores, actualmente ya se aplica una vacuna que este año se implantará aquí».
El doctor Cardona, que fue padre de cinco hijos, transmitió la vocación y la inquietud por la profesión a su hija Bárbara Cardona Doyle, también médico pediatra, que actualmente ejerce en Es Castell, donde su padre también había empezado.
La misa exequial por Francisco Cardona Morlá se oficiará este jueves, a las 19,30 horas, en la iglesia parroquial de El Carme de Maó.
Que D.E.P Gran persona Mis condolencias a familia y amigos