En el contexto del convenio de colaboración suscrito entre la Conselleria de Educación del Govern y Disfam (Organización Internacional Dislexia y Familia), en la tarde-noche de este martes se llevó a cabo en la Isla una formación sobre la materia, a la que fue paralela la entrega de becas a familias locales con hijos que sufren este trastorno del aprendizaje que sustancialmente afecta a la lectura, escritura y ortografía.
Esta última iniciativa de ayudas se ha implantado este año y según detalla Araceli Salas, educadora infantil, psicomotricista terapéutica y fundadora de Disfam, entidad con actividad desde 2001, el propósito es que «tenga continuidad» en adelante.
Durante este encuentro, que tuvo lugar en el Club Nàutic Ciutadella y contó con la presencia de la consellera Núria Torrent, se aprovechó «para hablar de estas becas que el Consell proporciona a familias con niños con dislexia, para su tratamiento», precisó Salas.
La educadora infantil expuso que el Estado no ofrece becas para niños que sufren dislexia o disgrafía en lo que concierne a sus «dificultades de aprendizaje», pero estas familias en las que uno de sus integrantes sufre tales problemas «necesitan profesionales que les asesoren, saber como funciona el cerebro del niño, contar con las herramientas necesarias… eso exige intervenciones multidisciplinares». Y como no todas las familias tienen acceso a eso, la asociación contactó con el Consell «y se llegó a este acuerdo, a través del que se darían unas becas, para que las familias tuvieran una ayuda». Cabe precisar que la beca no es económica sino una intervención por parte de centros profesionales.
Tras la concesión de estas ayudas, se hizo la formación, que se prolongó unas tres horas. «Es crucial que los niños que sufren dislexia sepan como funciona su cerebro», apostilla Araceli Salas.
Pues tienen trabajo ya que según estadísticas recientes el 10% de niños en Menorca tienen dislexia, y el 30,8 problemas de lectoescritura. Vamos para premio. Ya pueden dar becas, ya.