En el vertedero de Milà se vierten algo más de 30.000 toneladas al año de residuos (31.081 toneladas, último dato de 2024). La ley balear de residuos establece que en el año 2030 solo se podrá verter un 10 por ciento de la basura que se genera, y la ley estatal 7/2022 alarga el plazo hasta 2035. En cualquier caso, en estos momentos ningún municipio de la Isla cumple ese parámetro, el que se acerca más es Es Castell, que vierte el 25 por ciento de los residuos domésticos que genera.
A medio plazo habrá que incluir en el Plan Director de Residuos 2027-2032, no solo medidas para reducir la generación de basura y la creación de la planta TIV, sino que será inevitable abordar la incineración de la basura. El dilema es si se hace aquí, en Menorca, o se lleva a la incineradora de Mallorca, con las complicaciones y el coste que implica la logística.
«La valorización energética es el gran debate», asegura Catalina Pascual, técnica del Consorci de Residus, y la reducción de vertidos en Milà «un objetivo que hemos de lograr de alguna manera, para cumplir con la normativa del 10 por ciento, alargar la vida útil del vertedero, no degradar más espacios de Menorca, y para el aprovechamiento energético de los residuos».
Los cálculos
Es Castell tiene los mejores índices de reciclaje en 2024 y tiene cerca de 532 toneladas de rechazo, lo que supone que un 25 por ciento de los residuos de la bolsa diaria (sin contar deixalleries) se tira al vertedero. Si se extrapolan las cifras a Menorca, en una situación «ideal» de separación en origen y recogida selectiva puerta a puerta, ese 25 por ciento representarían 14.517 toneladas que irían al vertedero. Pero es que la situación real es mucho peor, expuso la técnica del Consorci en el Ateneu, en 2024 se tiraron 23.492 toneladas de basura (de nuevo, se excluyen deixalleries y otros servicios), lo que representa un 42 por ciento de los residuos domésticos que se generan en todos los municipios.
A esta basura doméstica se suman las entradas de rechazos de empresas privadas (voluminosos, construcción, textil sanitario y otros).
El vertido es muy superior a lo recogido en las normativas estatal y balear, casi el 42 por ciento frente a un objetivo del 10 por ciento, «o en el mejor de los casos, si toda la isla hiciera un puerta a puerta ideal estaríamos en un 25 por ciento», explica Pascual.
Menorca no cuenta con ninguna infraestructura que le permita reducir esa proporción de residuos que se vierten en Milà. A día de hoy la incineración es el proceso previo al vertedero, señaló Pascual, y las opciones son o crear una incineradora en Menorca, que requiere un debate sobre ubicación y financiación, «porque estas plantas no son baratas», señaló la técnica, o exportar la basura a Mallorca, que tiene una planta sobredimensionada.
Sobre la opción de crear una planta de biogás, señaló que «no es una solución integral» porque «no genera biogás cualquier tipo de residuo», la materia orgánica es lo que se puede «digerir» en estas plantas pero hay un rechazo que se tiene que tirar al vertedero.
No me extraña que inglaterra se pirara