La propiedad del Aparthotel Skyline ha solicitado formalmente al Ayuntamiento de Ciutadella el cambio de uso de turístico a residencial. Esto ocurre después que hace unas semanas se cerrara un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con la plantilla y sus representantes sindicales, para despedir a sus 47 empleados, cerrar la etapa como alojamiento turístico y abriendo la puerta a la venta de cada uno de sus 167 apartamentos.
El año pasado y según publicaron medios como El Periódico de Catalunya, la gestora española Azora Capital SL adquirió el complejo construido en el solar del antiguo Hotel Esmeralda. Lo compró a otra sociedad, Urban Input, que había resuelto la situación y las irregularidades legales, de copropiedad y urbanísticas que pesaban sobre la finca, y había llegado a un acuerdo con Ferrer Hotels para gestionar el establecimiento.
Uso previsto en el PGOU
Como señalaban ayer desde el área de Urbanismo del Consistorio de ponent, los actuales gestores de los apartamentos han registrado la petición formal para darles un uso residencial. En estos momentos, la solicitud está pendiente del correspondiente informe técnico, antes de que pueda ser aprobada definitivamente por parte de la junta de gobierno municipal.
Puntualizan desde el departamento que dirige la concejal Sandra Moll, que el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988 ya contempla tanto el uso turístico como residencial. De hecho, tras el derribo del Hotel Esmeralda y la construcción del complejo actual, este tuvo el uso residencial.
En noviembre de 2007, Prisoles Mediterráneo SL adquirió el viejo Esmeralda (antes Hotel Eleycon), y el febrero siguiente inició su demolición, con la intención de construir 167 apartamentos de alto standing en primera línea de mar, entre los paseos de Sant Nicolau y Marítim.
Las obras sufrieron numerosos inconvenientes —inicio de obras sin licencia, entre otros— y no concluyeron hasta 2012. Entonces, la crisis del ladrillo hizo inviable su venta en el mercado inmobiliario, teniendo en cuenta el elevado precio de cada unidad. Los apartamentos de menor superficie, de 79 metros cuadrados, se ofertaban por 265.000 euros, y los más grandes, de 173 metros cuadrados, se vendían a 950.000 euros.
En esos años, el recinto cambió de manos varias veces. Inversiones Lugumon 2010 SL, entonces propietaria, decidió dar un giro ante la imposibilidad de vender y abrió el recinto como aparthotel. Lo hizo, aunque sin la pertinente licencia turística, lo cual motivó la imposición de sanciones por parte del Consell.
Finalmente, regularizada la situación —también ante el Ayuntamiento, donde había contraído deudas de impuestos— con la nueva propiedad, Ferrer Hotels gestionó los apartamentos, hasta el pasado verano, que resultó ser el último, según los últimos acontecimientos.
Hasta aquíTen cuidado a ver si van a acabar expropiando tu casa también..