«Supone un impulso importante para seguir adelante. La verdad es que estamos muy ilusionados y ya hay muy buen ambiente». De este modo describía sus sensaciones durante las primeras horas de la vigesimoprimera edición de la Fira Stocks, Joana Torres, presidenta de la Asociación de Comerciantes de Menorca (Ascome), entidad organizadora.
Las 6.000 personas que se prevé que se acerquen al recinto ferial de Maó durante el fin de semana tienen a disposición una amplia oferta de descuentos, incluso con productos a un euro, en ropa, calzado y complementos, así como en textil del hogar, juguetes y otros artículos.
Repartidos en más de 2000 metros cuadrados de ofertas, la feria incorpora una novedad. Se trata del «pasaporte de la Fira»: compras en cinco establecimientos (con independencia del precio de los productos adquiridos), te sellan el pasaporte y participas en un sorteo de tres vales de 100 euros para gastar posteriormente en cualquiera de los 400 comercios adheridos a Ascome.
Ilusión pese a las dificultades
«Pasa mucha gente por aquí –es la feria comercial más concurrida de la Isla– y, aunque tenemos grandes descuentos y prácticamente no gano nada, me va muy bien para darme a conocer», expone Esther Camps, de la tienda de calzado infantil Peuades, mientras que Sandra Roman, de Nurka Kids, añade que, a pesar del casi nulo beneficio obtenido, «siempre quedamos satisfechos». Unas valoraciones que recogen la percepción común de los participantes consultados.
El positivismo resulta aún más evidente entre los establecimientos debutantes como Leni Sánchez de S’Escala Menorca: «Hace diez años que tengo la tienda y, como he oído hablar muy bien de la feria, y tengo suficiente material, he decidido probar». Por su parte, Delcinda Lima abrió su negocio de ropa infantil en Maó en septiembre y tras un invierno «un poco duro» participa con la voluntad de darse a conocer y la esperanza de «repuntar en verano».
Incluso el responsable de uno de los negocios con más solera de Maó, Nando Pons de Cas Matalasser, habla de «ilusión y expectativas positivas» para esta feria. Pero es el activismo uno de los motivos principales de su participación: «Repetimos porque un encuentro como este hace comunidad y hay que dar un poco de ambiente». Una voluntad que se contrapone con la situación cada vez más complicada que vive el pequeño comercio. «Intentamos luchar y aguantamos porque tenemos una historia y unos principios», reflexiona Pons.
La voluntad de aguantar de un sector «muy tocado» –en palabras de la presidenta de Ascome– pasa por «hacer autocrítica, innovar, adaptarse, también a las nuevas tecnologías, y ofrecer el mejor servicio al cliente».
Abrir todo el año
Joana Torres define el estado de salud del pequeño comercio en Menorca como «muy tocado» y muestra una especial preocupación por una creciente tendencia hacia la estacionalización de negocios que, hasta hace poco tiempo, abrían todo el año.
El secretario de la Asociación, Jordi Bosch, concreta que si un comercio de un ámbito no turístico «cierra durante quince días en invierno, probablemente el año que viene cerrará un mes o mes y medio. Se trata de un fenómeno que no se había dado hasta ahora» y que refleja cómo el aumento de costes (entre los cuales cada vez tienen más peso el alquiler de los locales, así como los impuestos y tasas) provoca que cada vez sea menos rentable mantener las tiendas abiertas durante todo el año.
Por ello los responsables de la Asociación de Comerciantes reclaman apoyo a las administraciones. Una demanda que concretan en la petición de que se bonifique la tasa de basura «para los negocios que se mantienen abiertos todo el año.
La medida ya se aplicó en pandemia y, por tanto, se puede retomar. Lo necesitamos», especifica Torres quien expone que el goteo de cierres –Menorca ha perdido uno de cada cuatro pequeños comercios en los últimos quince años– «extiende el letargo en los pueblos de la Isla durante la temporada baja».