El Ministerio para la Transición Ecológica sigue enfriando, al menos en el medio plazo, las expectativas de los promotores privados que se han interesado por instalar proyectos de energía eólica marina frente a la costa menorquina.
La propuesta inicial del plan de inversiones en la red de transporte eléctrico para el periodo 2025-2030 ya da pistas muy serias de cuáles son los tiempos que maneja el Gobierno para el despliegue estratégico de un tipo de tecnología, que en el resto de Europea ya cuenta con una considerable potencia instalada (37 gigavatios) y en España está por desarrollar.
Se prioriza Canarias
En el documento, que está en exposición pública dentro del proceso para su aprobación definitiva, se dibuja un escenario en que para 2030 se habrán instalado 150 megavatios (MW) de eólica marina en las Islas Canarias.
Sin embargo, en Balears –lo que en este caso quiere decir Menorca– no ha previsto desarrollo alguno en ese horizonte. Hay que recordar aquí que el Gobierno aprobó en 2023 las llamadas zonas de alto potencial para la energía eólica marina, 19 áreas en aguas del Estado en las que se pueden instalar molinos flotantes. En Balears solo hay dos y ambas están ubicadas frente a la costa de Menorca.
Esta previsión escrita dentro de la próxima planificación de inversiones cobra relevancia en un momento en que se acaba de cerrar el plazo de alegaciones de la consulta pública previa a la aprobación de las bases del primer procedimiento de concurrencia competitiva de las instalaciones eólicas marinas.
De hecho el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ya anunció en su reciente visita a Menorca que el despliegue empezaría «allí donde hubiera más consenso». Promotores privados ya hace semanas que tienen claro que entre los territorios no peninsulares será Canarias el escogido para romper el hielo con la eólica marina.
En el documento de inversiones hasta 2030 –en el que por ejemplo aparece el segundo cable submarino con Mallorca– se anuncian ya inversiones en la Península para poder dar salida a la energía producida en parques eólicos marinos. Un ejemplo es Galicia, donde se reforzará la red para poder evacuar la energía de esos nuevos productores. Sin embargo en las Illes Balears no se hace ni mención a ese tipo de inversiones.
PeripalPues seguro que no llega a los 220 millones de euros del segundo cable.