La futura planta de tratamiento de residuos voluminosos (electrodomésticos, aparatos electrónicos, colchones o muebles entre otros), que se construirá en Maó, contará dentro de la misma instalación con un almacén, una zona de reparación y un espacio de venta de segunda mano para fomentar su reutilización.
La instalación tendrá una capacidad de tratamiento de alrededor de 6.000 toneladas anuales y permitirá cumplir en 2035 el porcentaje de preparación para la reutilización (15 por ciento) que marca la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminantes para una economía circular.
El Consorcio de Residuos y Energía de Menorca ya ha publicado la licitación del contrato para la redacción del proyecto, con un presupuesto base de licitación de 214.687 euros (sin impuestos) y un plazo para presentar ofertas que acaba el próximo 7 de abril.
La planta estaba prevista en el Plan Director de Residuos actual, que finaliza este año, pero no llegó a ejecutarse, por lo que ahora se incorporará al nuevo plan para los años 2027-2032 y se construirá en los mismos terrenos de la nave que hasta 2017 gestionó Càritas en Maó. Se trata de la zona de Torelló, donde el Ayuntamiento ya cedió en 2020 una porción de suelo, de cerca de 14.000 metros cuadrados, a favor del Consorcio para esta finalidad.
El contrato que licita el Consell se divide en dos lotes, el primero por un importe de 192.301 euros incluye la redacción del proyecto de obras y actividades, la elaboración de la documentación ambiental y de todos los documentos necesarios para obtener las autorizaciones administrativas y ambientales correspondientes, mientras que el segundo lote, de 22.386 euros, corresponde a la coordinación de seguridad y salud durante las obras.
Circularidad
La planta tendrá como objetivo principal preparar los residuos voluminosos de origen doméstico para su reutilización, aligerando así las entradas en la red de deixalleries. Para ello dichos residuos tendrán que ser clasificados por tipologías –como aparatos eléctricos y electrónicos, voluminosos de madera, plástico o metal, colchones y otros materiales–, y valorizados; algunos de ellos se podrán arreglar en la zona de reparación, que contará con espacios de limpieza, un taller de carpintería y otro de electrodomésticos. Una vez reparados, estos objetos se almacenarán y comercializarán como de segunda mano en la misma planta.
Los residuos que no puedan tener una segunda vida se prepararán para su tratamiento posterior. Así, los aparatos eléctricos y electrónicos se agruparán para su envío a gestores especializados; los voluminosos de madera y de plástico se triturarán para aprovechar el material resultante como subproducto o combustible derivado de residuos; los metales se enviarán a gestores autorizados y los residuos peligrosos se gestionarán también a través de los canales autorizados.
El conseller de Medio Ambiente, Reserva de Biosfera y Cooperación, Simón Gornés, ha explicado que la nueva planta «es muy necesaria para seguir impulsando la circularidad, especialmente en lo relativo a la reutilización, pero también en cuanto al reciclaje». Gornés, quien preside el Consorcio, añade que «contar con instalaciones como los talleres de reparación o los de preparación para el reciclaje permitirán alargar la vida útil de muchos productos considerados residuos, así como garantizar que aquello que ya lo son, sean gestionados de manera correcta para su reciclaje».
Ambos procesos permitirán reducir de forma considerable la cantidad de residuos domésticos que ahora acaban en el vertedero de Milà.
EvARIST@En china compran basura para producir energia