El nicho de viviendas vacías es extenso pero, por su tipología, resulta complicado que puedan contribuir a corto plazo a aliviar la grave crisis habitacional que sufre la Isla. Es a grandes trazos la conclusión a la que ha llegado el estudio encargado por el Observatori Socioambiental de Menorca (Obsam), que solo teniendo en cuenta los inmuebles con un contador activo de agua, ya ha detectado 822 casas que en 2025 acumulaban un mínimo de dos años sin estar habitadas, el requisito legal para considerarse desocupadas. A la vista de los resultados, el Consell se plantea «incentivos» para que los propietarios se animen a ponerlas en el mercado. Otras administraciones como el Ayuntamiento de Maó han optado por otra vía y aplicarán penalizaciones en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).
El informe «Caracterización de las viviendas con contador de agua activo que presentan indicios de desocupación en Menorca» se presentó en el marco de la reunión de la Mesa por el Derecho a la Vivienda celebrada la sede del Consell y pone de manifiesto una realidad. El perfil mayoritario de los inmuebles que se prolongan en situación de desocupación en plena crisis habitacional es el de casas en edificios entre medianeras de los cascos urbanos con una gran superficie y que probablemente requieren de una costosa reforma para ofrecer unas condiciones de habitabilidad dignas.
El informe pone el acento antes que nada en los impedimentos que sus autores se han encontrado para su elaboración. «El proceso de identificación de las viviendas con indicios de desocupación ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de bases de datos de consumos de agua más homogéneas, completas y estructuradas, especialmente con respecto a la identificación inequívoca de los inmuebles». Dicho de otro modo, la primera conclusión es que existe cierto descontrol sobre los contadores de agua del que cabe tomar nota para abordar otros problemas como los de la escasez de este recurso.
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No es la única salvedad que cabe tener en cuenta para poner en contexto el informe. Esas 828 casas vacías es claramente una cifra de mínimos ya que solo se han analizado 2.302 inmuebles, los aportados por las compañías del servicio de agua por ser sospechosos de inactividad. Una vez depuradas las edificaciones que no son viviendas y las que no se han podido identificar, sale a la luz una cifra que, si más no, permite constatar que el parque de viviendas que no están en el mercado en plena crisis de oferta es extenso. Hay que hacer notar asimismo que aquí no se han tenido en cuenta las casas que no tienen contadores en activo, casos que podrían responder a periodos de desocupación todavía más prolongados y a peor estado de la edificación.
En cualquier caso, más del 70 por ciento de las viviendas desocupadas –se concentran mayoritariamente en Maó, Ciutadella y Ferreries– fueron construidas antes de 1980 y casi un 40 por ciento son anteriores a 1960, «lo que implica una probable mayor necesidad de intervención estructural o de rehabilitación», apuntan los autores. Además la mayor parte se ubican en los cascos urbanos y son de grandes dimensiones. El 35 por ciento superan los 150 metros cuadrados y el 63 por ciento tienen más de 105. Las casas adosadas (entre medianeras) representan más del 60 por ciento de las desocupadas. Sobre la opción de dividir los inmuebles en pisos más pequeños para que se adapten a la nueva demanda, la consellera de Ordenación Territorial y Turística del Consell, Núria Torrent, lanzó un dardo a los ayuntamientos de Maó y Ciutadella por no sumarse con acuerdos de pleno a la vía abierta en este sentido por la ley de medidas urgentes en materia de vivienda aprobada por el Govern en 2024.
Supongo que ya que estaban también se ha hecho censo de los ocupas que los hay por todas partes enganchados a los contadores de luz , agua que que no les pueden cortar y como no, IBI que no pagan , inocente de mí creí que el pp haría algo rápido en este sentido me equivoqué , ya llegarán las elecciones