La campaña de reducción y control de la sobrepoblación de palomas está a punto de dar comienzo en Ciutadella, después de que el Ayuntamiento adjudicara el servicio de control de aves urbanas a una empresa externa por un periodo de dos años y un importe de 84.316 euros. El objetivo es que, durante dicho plazo, la población se reduzca progresivamente hasta un 40 por ciento (una reducción que se calendariza porcentualmente), o lo que es lo mismo, pasar de los 10.000 ejemplares que se calcula que viven en Ciutadella hoy día a los 6.000.
El pliego de condiciones que regula este servicio expone que se ha elaborado conforme a la Ley de Bienestar Animal. Además, recalca que se aplicarán medidas éticas, tanto pasivas y disuasorias, como activas. Pero también prevé –en el apartado de gestión ética de las aves capturadas–, el «sacrificio eutanásico». Se deja en manos de la empresa adjudicataria el destino final de dichas capturas, aunque el Ayuntamiento marca como objetivo que se «evite, en tanto sea posible, el sacrificio eutanásico» y que solo se realice bajo control veterinario y «como última opción si, de forma justificada, no hay otras alternativas».
Alternativas: reducir sin matar
Los responsables de la Plataforma Defensa Animal exponen que sí existen alternativas, y «de eficacia probada», al sacrificio de palomas.
Rosa Más, bióloga de la entidad, denuncia, en primer lugar, los «eufemismos que a menudo se utilizan cuando se habla de controlar poblaciones de palomas para enmascarar el sacrificio» de dichas aves. Añade que, en ciertos municipios, el supuesto destino final respetuoso para los animales también se traduce en otro tipo de sacrificio. «En algunas poblaciones, por ejemplo de Castellón, después de capturarlas se las libera en algún paraje natural. Pero básicamente es para que sirvan de alimento a otras aves, ya estos animales criados en la ciudad no están adaptados a la vida silvestre, no tienen posibilidad de supervivencia». Frente a este modo de actuar, Más contrapone un procedimiento que, combinando diversas técnicas, «resulta efectivo y supone una gestión responsable real».
La medida «raíz, de base, pasa por la implantación de palomares ecológicos. Las palomas se deben habituar a que ese será su hogar y personas voluntarias (o de la administración competente) se encargan de acondicionar y limpiar estos recintos, así como de alimentar a las palomas. Es el mismo procedimiento que con una colonia felina.
Paralelamente, y para reducir la población, se puede optar por alimentarlas con pienso esterilizante. «Se ha demostrado que funciona. En Barcelona, en los puntos en que se implantó, la colonia se redujo más de un 60 por ciento en cuatro años (entre 2017 y 2021).
La bióloga de Plataforma Defensa Animal reconoce que este sistema «puede ser caro», pero expone otra alternativa. «Se denomina el método Ausburgo (por la ciudad alemana) y consiste en que a las palomas que viven en dichos palomares gestionados se les «cambian sus huevos» por otros de madera, yeso o plástico, de modo que, al no nacer nuevas crías, y dado que la vida de la paloma no se ve afectada, la población disminuye de manera natural y gradual.
Que el día de Bujots, en vez de matar muñecotes y peleles colgados, lo dediquen a cazar palomas. Sería menos ridículo y más útil.