Fernando Saura (1972), menorquín y nieto de un caixer senyor, empezó Biología en la UIB y se licenció por la Universidad de Extremadura. Con antelación cursó su etapa escolar en Ciutadella y el Bachillerato en Maó. Posteriormente culminó su formación en Londres, donde hizo Ciencias Ambientales y un Master en Gestión Ambiental. Experto en recursos hídricos y zonas húmedas e inundables, ha vivido y trabajado en treinta países distintos. Hoy en la Isla (18.15 horas), en el marco del Día Mundial del Agua, diserta sobre la crisis de recursos hídricos, sus causas y posibles soluciones para mitigarla.
¿Qué contenido abarca su intervención de hoy en Maó?
—El planteamiento es hablar de distintos aspectos y en particular de los acuíferos. Soy coordinador de un proyecto LIFE de la Unión Europea. Aunque Menorca tiene una casuística concreta, el tema de los acuíferos implica problemas similares. Se trata de ver que se hace en otros sitios para responder a esos problemas similares. Explicaré las actuaciones que hemos hecho para recuperar un acuífero en una comarca, La Moraña, entre Ávila, Salamanca y Zamora (es de siete veces y media el tamaño de Menorca).
¿Cuáles son esos problemas similares?
—Los dos principales problemas que tienen los acuíferos son cantidad y calidad, poca agua y contaminada. Se saca más agua de la que entra para la agricultura. Y también la agricultura usa una serie de productos químicos que contaminan el acuífero. En conclusión, tenemos concrentraciones de nitratos que superan la normativa y hacen que el agua no sea potable. La cosa es seria, para beneficio de unos cuantos, mucha gente se queda sin poder beber agua del grifo. Ya ocurre en otros sitios. Hablaré un poco de eso, el modelo productivo es el que es, pero no es sostenible y encima los costes los soportan gente que no saca beneficios. Lo que en economía se dice privatizar los beneficios y socializar los costes. Y los nitratos pueden producir cáncer, por ejemplo.
¿Qué medidas cree que deben llevarse a cabo en la Isla para atajar la crisis hídrica?
—Se extrae y se contamina demasiada agua. También entran aspectos como la geología, que en Menorca en según qué zonas es diferente. Luego está la intrusión salina. Un acuífero con salinización, recuperarlo, es más difícil, pero hay cosas que sí se pueden hacer, como comunidades de agua subterránea para controlar los acuíferos, trabajos de medición y seguimiento de nitratos. Las soluciones tienen que ser amplias, no solo técnicas. Tiene que haber soluciones políticas, como llevar el agua de un sitio a otro, pero el problema de fondo sigue estando ahí, que sacamos más agua de la que nos llueve, así lo exige nuestro modelo productivo. Y el acuífero está tan abajo que recuperarlo puede llevarnos cientos de años. Los acuíferos han estado hasta arriba durante millones de años, el problema es que ahora sacamos agua a 70 metros. Se debe controlar lo que se saca, y subvencionar modelos de cultivo que exijan menos agua y menos contaminación.
Sin embargo, la falta de agua no es en exclusiva un problema de la Isla.
—Es generalizado, el cambio climático está cambiando los patrones de lluvia. Todo viene de los años 40, cuando aun había muchas hambrunas. Una serie de agrónomos decidieron que había que mejorar la productividad, empezó la llamada ‘revolución verde’, que dio de comer a mil millones de personas. Fenomenal, pero esos mil millones tienen hijos, y sus hijos también. Y ahora somos 8 mil millones. ¿Esa persona salvó a mil millones o le dio una patada adelante al problema y lo multiplicó por ocho? Por supuesto que hay que ayudar a gente que tiene problemas, pero por ejemplo, la India antes importaba cereales y ahora exporta. A coste ambiental y de salud, porque la comida es de peor calidad. Tienes un montón de gente con diabetes, obesidad, porque los cereales son calóricos y no alimentos de calidad, problemas medioambientales…
¿Existe una solución real?
—Mientras no haya una fuente infinita de energía, por ejemplo la fusión fría, la respuesta es que no la hay. No hay suficiente agua, en un suspiro geológico nos hemos cargado los acuíferos. Hemos vivido a crédito de agua y petróleo. No veo solución, todo son pequeños parches ante un modelo insostenible.
No hay solución al mundo en que vivimos, hay demasiados intereses económicos y solo vale la destrucción.