La juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Ciutadella ha condenado al operario de la Fundació Numa que retiró a la fuerza un tendedero de un vecino, situado en un callejón propiedad del centro de arte, pero con servitud de paso para los vecinos.
La sentencia resuelve la denuncia interpuesta por Jesús Fernández, vecino del centro de arte construido en Ciutadella hace dos años. La demanda era contra el trabajador de la fundación que, el pasado 31 de julio, forcejeó con él por un tendedero colocado por el denunciante en la parte trasera de su casa, sobre el vial incorporado al centro cultural.
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Tras la vista celebrada el 19 de febrero, la magistrada Judit Casasampere considera probado que el trabajador de la fundación es responsable de un delito leve de daños por la rotura del tendedero.
Sin embargo, le absuelve del delito leve de lesiones, al considerar que no hubo intención de causar mal sobre el demandante. Igualmente, al no haberse demostrado su implicación con el caso, la juez absuelve de ambos delitos al otro demandado, Jean Paul Goerens, impulsor del centro de arte junto a su esposa, Marie Hélène Beharel.
Precisamente, la comparecencia de Beharel fue determinante para desligar a su pareja del centro, «descartando de este modo cualquier relación funcional o jerárquica» con el trabajador que retiró el tendedero, prevaleciendo así la presunción de inocencia.
La sentencia a la que ha tenido acceso este diario fija una indemnización económica de 343,37 euros a favor del demandante, entre los 76,67 euros por los daños materiales causados en el tendedero y los 266,70 euros por las lesiones sufridas, además de las costas procesales causadas.
Noms i llinatges, per favor...