El turismo cultural, cuya tendencia es alcista en el ámbito nacional, no termina de arrancar en Menorca, o cuanto menos no en la dimensión que augura su potencial, según se desprende de un estudio elaborado por Mabrian Technologies, empresa con sede en la Isla especializada en inteligencia turística, y a su vez de las reflexiones de Rafael Durán, presidente de la Asociación Balear de Actividades Turísticas (Abactur), que por ejemplo gestiona enclaves como La Mola, Torralba den Salort y Binissuès.
Mientras que en territorio español, en esencia el peninsular, se cifra en un 44 por ciento la oferta turística de carácter cultural que se consume, en la Isla esta apenas alcanza el 19 por ciento, aún a pesar de que hace apenas dos años y medio fuera declarada Patrimonio de la Humanidad, lo que en principio debería haber contribuido a mejorar y acentuar esa dinámica.
Por contra, el turismo activo y con actividades vinculadas a la naturaleza, ya sea Camí de Cavalls u otras opciones senderistas, deportes náuticos y acuáticos, buceo... sí que cuentan con un espacio plenamente afianzado y de gran demanda.
Lógicamente la singularidad de la Isla es la causa que intensifica que la inercia sea inversa en parangón a la latitud nacional, asimismo porque en Menorca la oferta cultural de pago «es escasa», indica Rafa Durán, y eso genera una percepción «distinta» a la que ofrecen Mallorca y la mayoría de enclaves de la Península.
Menorca Talaiòtica
Otro agente que cabe considerar en esta radiografía es que la marca Menorca Talaiòtica sufre un cierto estancamiento en lo que concierne al número de visitas a los poblados o yacimientos prehistóricos.
«Según datos de la Fundació Foment de Turisme hubo un boom por diversas causas en 2024, pero en 2025 no hubo el incremento que debería haberse dado», relata Durán en ese sentido.
Otro factor que no se puede disociar de la realidad de la Isla y que impacta en su propuesta turística es el cambio climático, prosigue Durán, y que propicia «que en verano, con esas olas de calor, la gente no vaya a ver monumentos salvo que el día esté nublado… y competimos con sol y playa, que es una oferta gratuita». También influye que ahora «los viajes son más cortos, de menos días, por tanto tienes menos tiempo para visitar cosas».
En ese contexto, el presidente de Abactur admite que los mejores meses para el turismo histórico, artístico y patrimonial en suelo insular son de abril a junio y septiembre y octubre. «El turismo que visita la Isla en esas épocas está muy interesado en lo cultural», indica.
Por nacionalidades, y en referencia también a lo que serían los meses más boyantes para el turismo cultural, Durán en esos términos alude al «español», pero también al «francés», ahora tan al alza en la Isla, y el italiano o portugués, «que también consume mucho patrimonio».
Desestacionalizar
Sobre si el turismo cultural puede ser un filón para la tan pretendida pero no alcanzada desestacionalización, Durán entiende que también depende que se establezcan suficientes conexiones aéreas y que los «hoteles abran», si bien en la Isla siempre tienes la opción de poder «hacer cosas de naturaleza, como el Camí de Cavalls».
En esa línea, Durán valora que el Consell haya impulsado la iniciativa cultural Opening Menorca, que demuestra «la voluntad de hacer cosas para intentar alargar la temporada», lo que «seguro se acabará logrando».
ViriatoNo hace falta que lo sostengas como tesis, es que es una realidad constatable: que te declaren patrimonio de la humanidad o reserva de la biosfera de la Unesco solo sirve para lo que has comentado, no hay ninguna dotación economica para la preservación o mejora de dicho lugar por parte de la Unesco, solo sirve como reclamo y/o como arma arrojadiza entre unos y otros, para poder justificar cosas y poco más, ha! y que haya muchos vividores en estos organos, que cobren de lo publico si hacer nada de provecho.