Tica Font (La Vall d'Uixó, Castelló, 1956), profesora universitaria, experta en economía de Defensa, comercio de armas e industria militar, y fundadora y presidenta del Centre d’Estudis per la Pau JM Delàs, ofrece esta semana una doble charla en la Isla, este miércoles en Ciutadella (Cercle Artístic, 20 horas) y el jueves en Maó (Ateneu, 19.30). Disertará sobre el rearme que Europa está llevando a cabo –con cierta ineficacia, subraya– y las consecuencias, en esencia económicas, y riesgos que eso implicará en el futuro.
«Europa es prepara per a la guerra» es el encabezamiento, revelador, que Font concede a su ponencia. Previo a desarrollarla en suelo menorquín, comenta para este diario sus puntos más trascendentes.
Al margen de poner en contexto «que nos encontramos en una pugna» por la hegemonía mundial entre EEUU y China, con el control por el petróleo como telón de fondo, Font sobre todo abundará en como Europa, «en esta nueva era, también en lo tecnológico, se prepara para la guerra (contra Rusia), incrementando de modo importante su gasto militar».
Un buque militar en el puerto de Maó
En 2014 cada país de la UE se comprometió «a aumentar el 2 por ciento del PIB» para destinarlo a gasto de Defensa, y «eran tiempos de Obama como presidente norteamericano». A partir de ahora, en virtud de un acuerdo con la administración Trump, desde donde se estima que Europa debe gastar más, «y hacerlo en la industria de los EEUU», el dispendio pasará a ser de 800.000 millones de euros más, «al margen de lo que ya gasta cada estado europeo», precisa Font.
Se cifra que 150.000 millones los inyectará directamente la UE, pero ¿y los otros 650.000?, plantea la presidenta del Centre Delás, además de incidir en que «no hay plan» para determinar en qué se gasta ese dinero ni en qué tipo de armamento.
«Cada estado decidirá en qué lo gastará, no habrá un criterio común. Eso es ineficaz, es malgastar el dinero. Toda Europa diseña su plan de defensa para hacer la guerra en solitario a Rusia, multiplican todo por 27, no tiene sentido; si Rusia invade Letonia o Polonia –se dice que entre 2029 y 2030 así será– y cada ejército europeo tiene su armamento, piezas y munición propia… no habrá interoperatividad, cada uno irá con su material», sin obviar que difícilmente los países del Viejo Continente podrán asumir «la producción de armamento en función de la demanda de gasto que habrá». Por tanto, de un plan de rearme cuatrienal (2025-29), el 70 por ciento de ese gasto «irá a la industria de EEUU».
Equilibrar
La sensación es que este plan de rearme es una forma de «equilibrar balanzas de pago y puede estar ligado a los aranceles, ‘me los bajas y te compro’», sugiere Font, que se cuestiona, «¿de dónde saldrá ese dinero?».
Ve improbable que se creen nuevos impuestos, por lo que la fórmula será «recortar» de Sanidad, Educación, Pensiones, Seguridad... o endeudarse según está haciendo España, cuyo presupuesto anual de Defensa es de 14.000 millones «pero ha declarado a la OTAN que este 2025 ya ha gastado 32.000 millones, a base de créditos y recortando de algún presupuesto».
«Un secretario de la ONU ya advirtió que los ciudadanos deberemos aceptar sacrificios y enfocar la economía a la inversión militar, y que no pasa nada por empobrecernos. Algunos quizá estén de acuerdo, pero al menos que ese rearme se haga bien, no como lo están haciendo los 27 países de Europa», concluye Tica Font.
Un caza por 100 millones de euros. Una fragata o un submarino por 1000 millones de euros. Un carro por 30 millones de euros. Y años de desarrollo de estos productos hasta que Defensa los recibe. En cambio, por una pequeña fracción de esos importes y en tiempo récord, el 'enemigo' se dota de drones aéreos o marítimos que cambian las reglas del juego a su favor.