Acaba de cumplirse un año de la aprobación en el Congreso de la protección de la zona de cría de cachalotes en el norte de Menorca, una propuesta en la que se instaba al Gobierno a hacer efectiva la delimitación de la guardería marina que defiende la entidad de investigación Tursiops. La zona aún no se ha declarado, pero su tramitación sigue viva, avanza lenta con la petición de informes a diferentes ministerios, entre ellos el de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
El motivo es que el mapa del futuro santuario de estos cetáceos incluye aguas, en su parte más septentrional, que están en disputa entre España y Francia, en la denominada Zona Económica Exclusiva, que llega hasta las 200 millas náuticas desde el límite exterior del agua territorial de un Estado y es donde este ejerce derechos para explorar, explotar y gestionar los recursos.
En julio de 2025 el Ministerio para la Transición Ecológica sacó a consulta pública previa el proyecto de Real Decreto para la declaración del Área Marina Protegida para la protección de las áreas de cría del cachalote en las aguas situadas al norte de Menorca, la aprobación de un régimen de protección preventiva y la propuesta de su inclusión de la lista de Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo, en el marco del Convenio de Barcelona.
Desde entonces la tramitación «no se ha parado», explica el diputado del PSOE, Pepe Mercadal, quien considera el proyecto de Tursiops una prioridad. Sin embargo, la delimitación de la zona ha requerido remitir la propuesta a Exteriores, «ahora está otra vez en el Ministerio para la Transición Ecológica», explica Mercadal, «pero seguramente tendrá que volver al Ministerio de Exteriores, a la Comisión de Límites», que es uno de sus órganos consultivos y se encarga de la demarcación y revisión de fronteras.
Otras consultas ministeriales
El diputado menorquín no descarta que después se tengan que realizar otras consultas ministeriales, en Pesca o Transportes, debido a la regulación de ciertas actividades que podría conllevar la declaración de la zona de protección para los cachalotes.
«Son trámites ministeriales y administrativos que son largos, se trata de una zona muy ambiciosa», señala Txema Brotons, director científico de Tursiops y biólogo especializado en cetáceos que lidera el proyecto para el seguimiento de la población de cachalotes en Balears.
Brotons confía en que la declaración saldrá adelante, aunque la propuesta de delimitación haya hecho resurgir la complejidad de trazar esas líneas divisorias de las zonas económicas exclusivas en el Mediterráneo Occidental, donde confluyen intereses de distintos países ribereños.
La entidad Tursiops trabaja ahora en la organización de su próxima campaña de verano, que se iniciará el 16 de julio en las aguas del norte de la Isla, y en la que colabora la Fundación Menorca Preservation.