El Ayuntamiento de Ferreries continua a la espera de conocer los resultados del análisis de las muestras del vertido que se detectó hace ahora una semana en el torrente de Cala Galdana, en pleno inicio de la temporada turística, y que ha teñido el agua de la zona más próxima a la playa de un color blanquecino.
Las muestras fueron obtenidas por el Seprona, sección medio ambiental de la Guardia Civil. Con las conclusiones que se obtegan se elaborará un informe que será enviado a Palma. Entonces decidirán si se deben abrir o no diligencias y se informará a la Fiscalía, para que actúe como considere más oportuno.
Mientras tanto, el alcalde de Ferreries, Pedro Pons, ha querido dejar claro que el Ayuntamiento ha actuado con absoluta diligencia, informando desde el primer momento tanto a la Guardia Civil como al consistorio del segundo municipio afectado, Ciutadella.
Pons carga contra Ciutadella
Esto es así porque la hipótesis que maneja el Ayuntamiento de Ferreries es que el vertido es una consecuencia de una anomalía en el alcantarillado de la urbanización Serpentona, colindante y cuyas infraestructuras están pendientes de renovar.
Desde el Ayuntamiento de Ciutadella lo niegan, y apuntan a las tareas de mantenimiento de un establecimiento hotelero de la zona.
Este contrapunto no convence a Pedro Pons, que ayer declaraba a este diario que «cada vez hacemos lo mismo y estamos ya cansados de reclamar las inversiones necesarias a Ciutadella para solucionar los problemas que tienen en el alcantarillado y que nos afectan directamente a Ferreries, tanto a nivel ambiental como de imagen de la urbanización».
Se da la circunstancia de que los vertidos en el torrente de Cala Galdana se producen con periodicidad anual en el momento en que se activa la oferta hotelera de la urbanización.
Ja sería raro que s.Ajuntament de Ciutadella fer res productiu en una urbanització.