Cuando entras en Óptica Carreras y descubres que hay cinco plantas, algo cambia. Es la sensación de que aquí las cosas se hacen de otra manera. Una óptica que ha querido, después de nueve meses de obra, que su espacio refleje lo que lleva desde el 1928 haciendo. Gràcia Carreras es su tercera generación y acompaña a cada paciente con el conocimiento, la tecnología y el tiempo que su patología necesita.
Por lo tanto, la reforma no ha sido un cambio de imagen, sino una declaración de intenciones. Ascensor para garantizar la accesibilidad, nuevos gabinetes, cinco plantas con una función clara para cada una. Un edificio reorganizado desde la lógica del paciente. Porque en Óptica Carreras, el espacio y la filosofía responden a lo mismo: nada es genérico, todo está pensado para poder atender hasta el último detalle.
Eso solo es posible gracias a la formación y especialización; de hecho, es la base que sostiene todo lo demás, los cimientos del edificio. Ofrecer soluciones personalizadas exige conocer las últimas técnicas, dominar la tecnología más avanzada y no conformarse con lo que ya funciona cuando existe algo que funciona mejor.
Esta exigencia se traduce en especialidades en diferentes áreas de la optometría. En contactología avanzada, Carreras ofrece lentes de Orto-K, que se colocan al dormir y permiten ver con nitidez durante todo el día sin gafas ni lentes. Su valor más importante es clínico: ralentiza la progresión de la miopía en niños y jóvenes, con un respaldo científico sólido y creciente. Para cada adaptación, utiliza un topógrafo corneal que analiza todas las capas de la lágrima y la geometría del ojo.
También trabaja con lentes esclerales, indicadas para personas con patologías como el queratocono, trasplantes de córnea, ojo seco, etc. Cada lente se fabrica a medida a partir de un mapa detallado de la superficie ocular; de hecho, como explica Carreras, en la óptica «dispone de un perfilómetro escleral, uno de los pocos que existen en España».
La terapia visual ocupa otro espacio propio dentro del centro. Se trata de una metodología que, a partir de ejercicios y técnicas, trata problemas que una revisión convencional no siempre detecta: dificultades de enfoque, problemas de coordinación entre los dos ojos, estrabismos, o niños que leen mal no por falta de capacidad, sino por un problema visual sin diagnosticar. También se aplica en adultos, por ejemplo, en la rehabilitación tras una parálisis o un episodio neurológico. Los pacientes llegan derivados por oftalmólogos, tutores, psicólogos, logopedas e incluso fisioterapeutas. Desde la pandemia, la demanda no para de crecer. «Cada vez hay más niños con problemas de enfoque y más miopía», explica Carreras.
El mismo principio que guía la parte clínica se aplica también a la exposición de gafas. Óptica Carreras trabaja con marcas de referencia como Moscot, Chanel, Prada, Anne & Valentin, o Kaleos, firma barcelonesa de diseño contemporáneo. La selección no responde a modas. Sigue el criterio que siempre los ha caracterizado: ofrecer el producto que realmente marca la diferencia, tanto en montura como en cristales personalizados.
Así, en Óptica Carreras, la tecnología más avanzada, la formación continua y la dedicación a cada caso concreto no son valores añadidos. Son la manera de trabajar de una óptica en la que el paciente no recibe una solución estándar, sino la suya. «Es como haber puesto cada cosa en su lugar», finaliza Gràcia Carreras después de haber visto acabada la remodelación de su Óptica.